
Belfast (AFP) La policía dispersó con cañones de agua una manifestación cerca de Belfast el miércoles por la noche, un día después de disturbios antinmigrantes que sacudieron la capital norirlandesa tras un ataque con cuchillo atribuido a un refugiado sudanés.
Si bien los principales focos de tensión de 24 horas antes parecían tranquilos, decenas de hombres se enfrentaron a los agentes en Sandyknowes, al norte de Belfast. Una fila de vehículos policiales, respaldada por agentes antidisturbios, intentaba hacer retroceder a la multitud en una rotonda, según mostraron imágenes de la AFP.
“Se han congregado multitudes y se están lanzando proyectiles contra los agentes, que ahora han desplegado cañones de agua en un intento de mantener el orden público”, señaló la policía en un comunicado.
Imágenes emitidas por el canal Sky News muestran a personas enmascaradas que intentan lanzar lo que parecían ser ladrillos contra las fuerzas del orden.
En Belfast, una concentración pacífica congregó a más de 100 personas en Stormont, sede del Parlamento norirlandés, según la BBC.
Estas manifestaciones ocurren al día siguiente de disturbios antinmigrantes, desencadenados tras un ataque con cuchillo el lunes por la noche en Belfast.
La víctima de esta agresión, un hombre de unos 40 años identificado como Stephen Ogilvie, perdió un ojo y fue hospitalizado. Su familia llamó a la calma.
Con el rostro cubierto, algunas personas incendiaron la noche del martes autobuses y vehículos, y prendieron fuego a viviendas en las que vivían personas de origen extranjero, obligando a los bomberos a evacuar a los residentes.
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó de “impactantes” y “completamente inaceptables” los disturbios.
Refuerzos procedentes del resto del Reino Unido se esperan para el jueves.
La agresión, condenada unánimemente por la clase política británica, provocó llamamientos a manifestarse por parte de figuras de la extrema derecha, como el activista Tommy Robinson, y el multimillonario estadounidense Elon Musk.
La tensión era palpable el miércoles por la noche en Belfast: numerosas tiendas y restaurantes habían cerrado, y calles desiertas, constataron periodistas de la AFP.
También podían verse grafitis islamófobos en varios muros y persianas metálicas de comercios del barrio donde el martes se incendió un autobús. Vecinos expresaron a la AFP su estupor.