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Por primera vez una aeronave aterrizó en esa zona, considerada la de más difícil acceso en Costa Rica. Se trata de Punta Burica, ubicada en las espesas montañas del sur del país, en el extremo más hacia el sur del Pacífico. El ingreso solo se da desde Panamá o cuando la marea permite desembarcar en las playas cercanas.
Fueron oficiales del Servicio de Vigilancia Aérea del Ministerio de Seguridad quienes incursionaron por primera vez en esa zona. Sus pobladores, indígenas de Alto Carona, La Palma, Alto Buriqui y Alto Guaymí, fueron sorprendidos con la llegada de un helicóptero de Vigilancia Aérea.
La intención de ingresar a este punto del territorio nacional era llevar ayuda a la población que se ha mantenido aislada durante décadas, principalmente asistencia médica. “El acceso a Burica solamente se da por aire o desde Panamá vía marítima, siempre que la marea lo permita. Nuestro vínculo con esta comunidad inició cuando realizamos los vuelos ambulancia a la zona, a partir de ahí nació nuestra relación con la población indígena”, manifestó el oficial del Servicio de Vigilancia Aérea, Raúl Méndez.
AISLADOS
Durante décadas estos costarricenses han permanecido en el anonimato y la única opción que han tenido para salir de sus comunidades es aprovechando las mareas bajas para llegar a Pavones de Golfito. De lo contrario, tienen que salir por Panamá, atravesando la montaña paradisiaca que conforma Punta Burica. “Este día forma parte de la historia de Punta Burica en el territorio indígena, porque recibe donativos de útiles y regalos a los niños, esto fue coordinado por el Ministerio de Seguridad Pública, el Servicio de Vigilancia Aérea y Alas para crecer”, recalcó Venancio Guerra, líder comunal de Conte.
AYUDA
La ayuda de la delegación de Vigilancia Aérea se dio gracias a un proyecto denominado “Alas para Crecer”, iniciativa que ha llevado asistencia a varias comunidades remotas del país. Los habitantes de estos poblados se han beneficiado con asistencia médica, alimentos, ropa, para hacerle frente a la dura situación. “Conscientes de la lejanía de dicha población nos motivamos a llevar -por primera vez- ayuda a los poblados indígenas de Alto Carona, La Palma y Alto Buriquí en Burica, donde se patrocinó a 107 menores en edad escolar”, manifestó, Ismenia Romero, coordinadora del Proyecto Alas para Crecer.
A los habitantes del pueblo más “aislado” de Costa Rica se le entregaron útiles escolares, salveques, botas de hule, comida y ropa para niños, adolescentes y adultos mayores.