Poesía tica fuera de las fronteras

Óscar Castro, o el poeta callejero, como se le conoce popularmente, estuvo en condición de calle por 17 años, en los cuales se dedicaba a limpiar bares en la capital, sin embargo, su amor por la poesía siempre se mantuvo presente.  En su libro titulado “Indigente”, recopila más de 47 poemas en que el yo […]

Óscar Castro, o el poeta callejero, como se le conoce popularmente, estuvo en condición de calle por 17 años, en los cuales se dedicaba a limpiar bares en la capital, sin embargo, su amor por la poesía siempre se mantuvo presente. 

En su libro titulado “Indigente”, recopila más de 47 poemas en que el yo poético relata historias difíciles, mediante las que se alude duras luchas en una vida sin alimento, sin techo y en un espacio cercano a la muerte. Sin embargo, en 2007 la vida del poeta dio un giro de 180 grados al permitirle superar sus limitaciones y obtener la oportunidad de llegar a miles con un mensaje de superación e inclusión a través de sus letras.

El artista recientemente participó en el VII Festival de Los Confines, uno de los eventos literarios más importantes de Honduras. Dicho evento reúne a más de 30 países de todo el mundo y a sus respectivos poetas desde 2017.

Castro representó al país compartiendo su poesía y mensaje de superación con su libro titulado “A la deriva”, que forma parte de una colección que publicará la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El poeta callejero produjo su libro en Costa Rica con formato braille y se llevó consigo unos cuantos ejemplares para donarlos a las bibliotecas públicas de los hermanos hondureños. A continuación, las declaraciones que brindó a DIARIO EXTRA.

¿Cómo se siente ante esta oportunidad?

– Siento que me fue muy bien, tenía varios propósitos por cumplir con mi visita y afortunadamente logré cumplir las metas.

¿De qué trata el libro?

– El libro trata de diversos temas sociales, entre ellos está dedicado a las personas que están a la deriva y que no encuentran su norte, que quieren ser escuchadas, pero no pueden.

¿Cuál era el objetivo principal?

– El libro en braille no es solo porque qué chiva que el libro, que los puntos, la persona llega y toca el libro, entonces puede leer, esa es la parte romántica, del momento, pero hay un mensaje en el fondo más profundo que debemos ponernos a analizar, el libro adquiere importancia como una herramienta pedagógica que le va a permitir a la persona con discapacidad tener la oportunidad de encuentros con las letras, con la ortografía, entonces ahí el instrumento se convierte en pedagogía, aunque también se convierte en herramienta recreativa, porque cuando empiecen a incluir el braille en otros géneros la persona con discapacidad va a tener un abanico de ofertas para leer.

¿Cómo fue su participación en el festival?

– Antes de mi participación en el festival hablé con los directores y les hice la propuesta de realizar un trabajo social en la ciudad de Copán, Ruinas, con la comunidad, entonces viajé a Copán y realizamos la presentación del libro “Indigente”. Me vestí y caractericé a un Óscar “de calle”, anduve deambulando, interactuando con la gente, fue bastante interesante, hubo un niño que se convirtió en mi sombra y me “cuidó” durante todo el experimento. Los hondureños son muy hospitalarios y el festival es muy importante en la región, y mi propósito como invitado no solo era llegar y leer mi libro, sino proponer la inclusión como una reflexión y creo que lo logré.

¿Cómo es la experiencia de ser poeta en Costa Rica?

– La poesía a mí me salvó, fue en un festival de poesía que logré dar el primer paso para salir de la calle. Estoy convencido de que es una valiosa herramienta de transformación social, mi experiencia al escribir y compartir mis poemas con la gente siempre ha sido maravillosa. Siempre me siento muy feliz cuando alguien me contacta y me cuenta que después de leer alguno de mis libros logró mejorar su calidad de vida o se mejoró la de otra persona. En definitiva, el arte nos permite entrar en el corazón de las personas. 

¿Qué considera que hace falta en este aspecto?

– En nuestro país considero que falta abrir espacios de interacción literaria para que quienes están escribiendo y no son actualmente reconocidos puedan presentar sus obras, además hace falta crear espacios seguros para que las nuevas voces de la literatura costarricense comiencen a formarse. Puede ser en los centros educativos, en las bibliotecas públicas, desde los festivales o demás eventos culturales, pero empezar a tomar en cuenta la literatura como lo que es, una de las ramas más importantes de las artes. Actualmente también existe una gran carencia de incentivos para la producción literaria en el país y muchos escritores no publican porque no tienen cómo, además nos falta mucho por hacer en temas de inclusión de personas con discapacidad visual y auditiva. Ellos tienen valiosos materiales, pero no existe un respaldo que motive esas publicaciones. En este sentido nosotros hemos venido trabajando desde el 2017 en la traducción de libros al lenguaje braille como una manera de incentivar que las personas no videntes lean, escriban y publiquen. Como parte de estos esfuerzos, además de llevar mi libro “A la deriva” en formato braille también tradujimos el libro “En esta mirada perdida” del poeta no vidente hondureño Darlin Salinas y la llevamos a Honduras, convirtiéndonos en la única representación que mostró literatura en lenguaje inclusivo en el Festival de Los Confines.