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¡Jugando así podemos soñar con volver a Rusia en el 2018 para jugar el Mundial! La selección nacional ganó a Rusia (4-3) y dejó una buena imagen en el último partido de preparación antes del arranque de la hexagonal.
Costa Rica fue de más a menos en el estadio de Krasnodar, jugó un primer tiempo extraordinario, luego bajó la guardia, se dejó empatar, pero sacó la casta y se llevó la victoria en el cierre del encuentro.
Óscar Ramírez mandó a la cancha a sus mejores hombres, un once muy parecido al que debutará ante Trinidad y Tobago el 11 de noviembre en Puerto España. Rusia, un equipo sumamente competitivo, nos apretó en el inicio, pero la Sele se sacó la presión con un juego más vertical. Marco Ureña casi hace el primero en un buen contragolpe a tres toques entre Celso Borges y Johan Venegas al minuto 9. Geancarlo González forzó la estirada de Dzhanáev al 10’ con un buen cabezazo. Fue un anuncio para lo que vendría al minuto 22.
Bryan Ruiz se proyectó por la izquierda, su primer centro fue despejado por la zaga rusa, pero volvió a tomar el balón y sacó un servicio al segundo palo donde Celso Borges la bajó hacia atrás para un Randall Azofeifa que le pegó con el alma y… pum adentro. El propio Bryan Ruiz hizo el segundo al 28’, con campo libre por delante, el capitán condujo por el centro del campo y metió un zurdazo memorable que se metió pegado al vertical derecho de Dzhanáev. La Tricolor era brillante de mitad de cancha para adelante pero atrás no estaba tan firme. Lo comprobamos al minuto 31 cuando un centro de Shátov desde la banda derecha nuestra encontró increíblemente solo a Samédov en el segundo poste para de cabeza descontar en el marcador. ¿Culpable? Ronald Matarrita, que lo tenía a la espalda y nunca se dio cuenta. Responsabilidad para toda la zaga que estaba completa metida atrás y no pudo sacar el balón.
Un centro de Johnny Acosta en el cierre del primer tiempo terminó en autogol de Berezutsky para irnos al descanso arriba 3 a 1.
El segundo tiempo fue otra cosa, Costa Rica perdió claridad en el manejo del balón, Rusia se nos vino encima y volvimos a mostrarnos frágiles en defensa, en especial por la izquierda, de donde surgieron las jugadas de los dos goles de Artem Dziuba al 48’ y 61’. Flojito Matarrita, descoordinados los centrales y Keylor Navas lejos de su mejor nivel. El resultado fue ese 3 a 3 que nos sabía amargo luego del gran primer tiempo. Vinieron los cambios, cinco en el caso nuestro y el equipo no levantó. Una genialidad de Joel Campbell en la agonía del encuentro generó el claro penal de Berezutsky que el propio Campbell transformó en el definitivo 4 a 3. Un triunfo de prestigio que invita al optimismo de cara a la hexagonal.