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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) está promoviendo un cambio en la trazabilidad del ganado mediante mecanismos de identificación con aretes y sistemas digitales, con el fin de mejorar el control del comercio de reses.
Sin embargo, desde la Corporación Ganadera (Corfoga) reconocen que el avance ha sido lento. A finales de agosto del presente año, solo se han identificado 204 mil cabezas de ganado con aretes, de un total superior a 1,5 millones existentes en el país.
“La preocupación nuestra es que el avance no ha sido el que uno quisiera, esa es la realidad. Creo que andamos en un 14% de aretes puestos y el decreto ejecutivo impone una restricción a la movilización de animales que no estén areteados arrancando febrero”, señaló Luis Diego Obando, director ejecutivo de Corfoga.
Según explicó Obando, se está migrando de un sistema de identificación grupal a uno individualizado, lo que permitiría a los ganaderos llevar un mejor registro de cada animal presente en la finca.
Además, el proceso incluye un componente digital mediante las guías oficiales de movilización, así como los registros del ganado, los cuales se envían por medio de formularios electrónicos.
Este cambio en la trazabilidad ha generado división en el sector productivo, según reconoció Obando.
“Hay grupos de ganaderos que están opuestos a la identificación individual. Hay otros que más bien tienen la toda la finca areteadas y que están solicitando más aretes para para mantener a su hato identificado”, agregó.
Guido Vargas, secretario general de la Unión de Productores Agropecuarios (UPA), manifestó su rechazo a la propuesta.
“Ya tenemos un sistema de trazabilidad que utilizamos los productores que tenemos ganado. Lo que están proponiendo va a generar distorsiones, va a generar tramitología y va a generar nuevos costos en una actividad que más bien hay que impulsar”, indicó.
Vargas también señaló la brecha digital existente en el sector ganadero, ya que en algunas zonas del país los productores no cuentan con las herramientas necesarias para cumplir con los requisitos de la digitalización.
Otro factor de preocupación es la reaparición del gusano barrenador en 2023, tras más de 20 años de ausencia en el país.
“Va a haber mucha más incidencia de gusano barrenador que no solo afecta al ganado, sino afecta a toda la fauna y no deberíamos de ampliar las condiciones favorables para que se reproduzca con mucha más rapidez”, concluyó Vargas.
Obando refutó ese argumento, asegurando que una buena práctica de areteo y saneamiento en el proceso no debería provocar infecciones por gusano barrenador, y que solo un 10% de los animales infectados lo fueron por el procedimiento de identificación.