Planificación urbana y ordenamiento territorial: Ausentes de la palestra política

E l tema de la Planificación urbana y el ordenamiento territorial aún no llega a la palestra política. La ciudad sigue ausente y más en estos tiempos en donde el sentido de lo público ha ido desapareciendo; en otros países el Derecho a la Ciudad es un derecho fundamental. Excepcionalmente se habla de infraestructura y […]

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

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l tema de la Planificación urbana y el ordenamiento territorial aún no llega a la palestra política. La ciudad sigue ausente y más en estos tiempos en donde el sentido de lo público ha ido desapareciendo; en otros países el Derecho a la Ciudad es un derecho fundamental. Excepcionalmente se habla de infraestructura y transporte público en virtud del atasco en que vivimos a diario convirtiéndose en una necesidad sentida y, por lo tanto, atractiva políticamente. En el pasado fue igual con temas de salud, educación, energía y agua potable, inclusive bajo políticas públicas para el desarrollo rural. Excelente por supuesto, pero sobre la ciudad muy poco se pensó.

Con la creación del Consejo Nacional de Planificación Urbana y la Secretaría Técnica del PNDU en el 2000, hubo un avance significativo en la planificación urbano-territorial, pero fue truncado en el 2010. La población urbana ya para el 2011 alcanzó el 72% del total y la Gran Área Metropolitana (GAM) alberga al 54% de la población nacional, en parte por el importante papel que juega la economía, pues son los servicios los que más atraen usuarios, es la industria la que requiere trabajadores, es el transporte el que moviliza bienes, servicios y recurso humano. Como resultado se obtiene una ciudad regional o la GAM, sin visión de sostenibilidad, funcionalidad y convivencia. En materia ambiental se avanzó en parques nacionales, pero la vulnerabilidad y el riesgo empeoran en la medida que avanza la expansión urbana. Eso tiene consecuencias, pues los servicios e infraestructuras se extendieron con menor garantía de sostenibilidad y el territorio se convirtió en una especulación voraz que refleja el caos urbano en que vivimos. 

Es tiempo de recapacitar y marcar una agenda urbano-territorial de largo plazo. Si más del 72% de la población vivirá en ciudades, esto requiere de una política pública que haga de la GAM y el resto de ciudades del país espacios de calidad en todo sentido. Una política pública implica conocer el problema que se pretende resolver, a quién favorece, los costos al largo plazo, las herramientas técnicas, legales e institucionales, la participación ciudadana, de sectores productivos y demás grupos organizados. Reconocer el problema y no enfrentarlo es sencillamente irresponsable y si la evasión de dicha responsabilidad beneficia a ciertos grupos de la sociedad, es inconcebible.

Reconocemos que la problemática urbano-territorial es seria y caótica en casi todos sus componentes, pero el crecimiento le gana al buen desarrollo urbano. Plantear soluciones a la situación urbano-territorial pasa por conocer las características del territorio, el marco jurídico existente y efectuar cambios, propuestas de vivienda y urbanismo, de vialidad y transporte, de desarrollo económico y social, de institucionalidad y de los requerimientos de sectores privados y comunitarios, además de los recursos económicos y financieros. Requiere de una visión de largo plazo, con objetivos alcanzables en cada administración y continuidad de gobierno tras gobierno. Plantear soluciones implica haber tenido muy claro el concepto, haber recorrido un camino de planificación y diseño de las obras hasta llevarlas a la ejecución. Pero más que eso, implica pensar cómo avanzar cuando los paradigmas deben ser rediseñados. Esto debe ser un proceso ganar-ganar, pero siempre con un objetivo público de bien común.

La propuesta de cambiar paulatinamente el modelo de ciudad extensiva de muy baja densidad por un modelo de ciudades compactas multifuncionales es cada día más aceptado y entendido por las nuevas generaciones. Se propuso una agenda de 22 años (2008-2030) a través de una visión integrada de 7 sistemas estructurantes para ver los primeros frutos de una ciudad funcional y con eso más ahorrativa, más humana. El Plan PRUGAM pretendió ser todo eso, tal vez un poco anticipado a los tiempos. Sus conceptos y propuestas son los mismos que hoy vemos reunidos en otros planteamientos y en documentos de envergadura mundial, como los de Naciones Unidas y la Nueva Agenda Urbana Hábitat III. Nunca es tarde, pero cada día es más tarde y algunas consecuencias irreversibles.

*Arquitecto