Pisoteo a los Derechos Humanos

Estas elecciones son muy diferentes a cualquier otra que hayamos vivido en Costa Rica en los últimos tiempos. Esta vez no estamos tan siquiera en una situación de comparar programas ni equipos de gobierno para decidir por quién votar. Hay un candidato que ha dicho algo que ningún político de este país debería decir ni […]

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Estas elecciones son muy diferentes a cualquier otra que hayamos vivido en Costa Rica en los últimos tiempos. Esta vez no estamos tan siquiera en una situación de comparar programas ni equipos de gobierno para decidir por quién votar. Hay un candidato que ha dicho algo que ningún político de este país debería decir ni en broma. Ha dicho que de llegar a ser presidente sacaría a Costa Rica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Qué peligroso es este señor y la gente que lo rodea. Eso es no ver más allá de sus propias narices. Es reflejo de la más completa ignorancia de la historia y de lo que es la defensa de la dignidad humana. Los Derechos Humanos son los derechos que toda persona tiene por el solo hecho de ser persona. Son los derechos más esenciales que podemos tener. Son indisociables de la dignidad humana. Son un instrumento de Paz. Hubo que matar a 6 millones de judíos para que se adoptara una Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en el marco de la ONU.

En América, en el marco de la OEA, así como en Europa y en África, gozamos de un sistema regional de Derechos Humanos, con una Corte que vela por su protección. Al ser inherentes a la persona humana, los Derechos Humanos y las declaraciones y convenciones internacionales y regionales que los reconocen están por encima de los Estados (son supranacionales). Bajo esta lógica, Costa Rica firmó y ratificó, libre y soberanamente, la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969, la cual se conoce como Pacto de San José, porque fue adoptada por los Estados americanos en nuestra capital. 

Costa Rica, como la gran mayoría de los Estados que firmaron y ratificaron la Convención Americana, aceptó y se sometió a la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual tiene su sede en San José. 

Es por ello que las sentencias y opiniones emitidas por la Corte en relación con Costa Rica no son violatorias de nuestra soberanía. Afirmar eso es negar la propia razón de ser de las Cortes de Derechos Humanos, que es la de proteger a las personas contra las acciones y omisiones de los mismos Estados, que constituyen violaciones a los Derechos Humanos.

Para salirse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Costa Rica tendría que denunciar la Convención Americana como un todo. Con la salida de la Corte y la denuncia de la Convención, Costa Rica estaría sentando un nefasto precedente y abriendo las puertas para que otros países se decidan más fácilmente a imitar lo hecho por un país que es ejemplo mundial en la promoción, respeto y protección de los Derechos Humanos. Solo Trinidad y Tobago en 1998 y la Venezuela de Hugo Chaves en 2012 han tomado tan lamentable decisión. Haciendo un paralelo, quien escribe estas líneas algunas veces no ha estado de acuerdo con sentencias de nuestra Sala Constitucional, la cual está ahí para garantizar nuestros derechos constitucionales, pero no por eso se me ha tan siquiera pasado por la mente la idea de que hay que cerrarla y de que hay que derogar la Ley de la Jurisdicción Constitucional.

La salida de Costa Rica de la Convención Americana y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos enviaría un mensaje muy negativo a nuestra región y al mundo, e impediría a cualquier persona irrespetada en sus derechos por el Estado costarricense la posibilidad de acudir a una jurisdicción regional para resguardarlos. 

Como seres humanos que respetamos la dignidad de todas las personas sin distinción y que no olvidamos las atrocidades que se han cometido y se siguen cometiendo en el mundo por el no respeto de los derechos humanos, tenemos la obligación moral de impedir con nuestro voto que un candidato que se atreve siquiera a ofrecer semejante disparate como promesa de campaña llegue a dirigir los destinos de este querido país.

 

*Abogado