
La Fiscalía acusó a una organización criminal que operó entre 2020 y 2022 en el distrito de Hatillo y en un hotel del centro de San José, dedicada a la venta y distribución de drogas, así como a la legitimación de capitales.
De acuerdo con la acusación, la estructura funcionó bajo una jerarquía definida. En la cúspide figuraban “Pioja”, como líder, y “La Doctora”, como segunda al mando. Ambos coordinaban las actividades del grupo, asignaban funciones y controlaban los puntos de venta de estupefacientes.
El Ministerio Público sostuvo que la red poseía, preparaba, dosificaba, almacenaba y comercializaba droga en sectores de Hatillo, barrio María Reina de Los Ángeles, y en un hotel ubicado en San José centro. Los administradores de cada punto se encargaban de recolectar el dinero, pagar a los vendedores y garantizar el abastecimiento.
Según la acusación, parte de las ganancias se introdujo al sistema financiero mediante depósitos bancarios, compra de bienes y uso de sociedades comerciales, con el fin de dar apariencia lícita al dinero proveniente del narcotráfico. También se atribuye la adquisición de vehículos y propiedades con recursos de origen ilícito.
La pieza acusatoria describe múltiples hechos concretos de posesión, elaboración y venta de droga, incluidos casos en los que se suministró estupefaciente a consumidores para probar su calidad y operaciones realizadas con agentes encubiertos.
Uno de los imputados, en su condición de abogado y notario, figura como colaborador en la elaboración de documentos notariales falsos para ocultar el origen ilícito de los bienes adquiridos por la red.
Dos personas quedaron fuera del proceso por extinción de la acción penal debido a su fallecimiento. El resto enfrenta cargos por narcotráfico, participación en organización criminal y legitimación de capitales.
