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El piloto Julio Antonio Marera se la jugó como un gato para salvarse del siniestro de una avioneta que ocurrió durante la mañana de este jueves en una finca de palma africana en el cantón de Corredores, Puntarenas.
Marera, quien cuenta con amplia experiencia en esta labor, salió en la aeronave tipo Cessna con la matrícula TI-AWQ desde la pista de dicha finca con el objetivo de fumigar las plantaciones de este cultivo tan numeroso en esta zona del país.
A los pocos minutos del despegue, detectó una falla mecánica en la avioneta, por lo que soltó la carga que andaba y se dispuso a planear la forma más segura de volver a aterrizar en la pista.
Matilde Sánchez es una vecina de dicha finca, ella estaba a punto de ir a dejar a su hijo a la escuela cuando el sonido de la aeronave la alertó.
“Yo oí venir la avioneta, pero el motor hacía un ruido muy raro, de pronto se apagó y cayó entre la palma africana”, comentó la lugareña.
A pesar de que se encontraba cerca, el piloto no logró llegar a la pista y se estrelló a unos 200 metros, Marera pudo salir rápidamente de la estructura, la cual se alzó en llamas en cuestión de segundos y el fuego amenazaba con propagarse entre las plantaciones, afortunadamente el Cuerpo de Bomberos se encargó de controlar la situación.
“Cuando llegamos se pudo controlar a tiempo porque la propagación en este tipo de vegetación, que es palma africana, lo que produce es aceite, pero podría propagarse en todo el perímetro, sin embargo al hacer el ataque rápido del incendio se pudo controlar”, explicó Roberto Jara, bombero que atendió la incidencia.
La aeronave, propiedad de la compaía SEMA Agrícola S.A., quedó con daños en un 80% de la estructura y ahora se realizará una investigación para conocer dónde se dio el fallo que produjo la emergencia.
El piloto fue llevado al Hospital de Ciudad Neily donde lo reportan en condición estable.