
La diputada y jefa de la fracción oficialista Pilar Cisneros, reveló el profundo costo personal que tuvo que pagar por su incursión en la política y su apoyo estrecho al presidente Rodrigo Chaves.
Durante su entrevista en el podcast “El Bien y el Mal”, de Grupo Extra, la legisladora confesó que su compromiso con la actual administración ha provocado rupturas dolorosas en su círculo más íntimo, mencionando nombres específicos de personas que se alejaron de ella debido a su rol político.
“Desde mis amistades de toda la vida de 50 años como Isabel Ovares y Patricia León me quitaron el habla literal por apoyar a Rodrigo Chaves y así por el estilo. En el gremio periodístico, usted lo tiene que haber visto, el 80% de los periodistas me adversan, me insultan, se oponen totalmente a la manera de hacer política o como yo he visto las cosas. He perdido, montones. Pero la verdad es que a mí no me importa”, comentó la legisladora.
A pesar de estas pérdidas y de los constantes ataques en redes sociales y de otras figuras políticas, Cisneros asegura que “recontra valió la pena”, pues considera que su labor ha servido para que los costarricenses comprendan quiénes son los verdaderos dueños del país.
El futuro bajo el estilo de Laura Fernández
Mirando hacia el futuro, la legisladora se muestra optimista sobre el próximo gobierno de Laura Fernández, vaticinando un cambio en la dinámica de gobernanza.
Según Cisneros, Fernández tendrá la ventaja de ejecutar proyectos ya “cocinados” en esta administración, como la Ciudad Gobierno y obras viales clave.
“Yo sí creo que Laura va a hacer las cosas diferentes. El estilo de gobernar, yo creo que va a ser diferente, el estilo de señalar o de discutir va a ser diferente. Creo que además doña Laura va a tener una gran ventaja. Muchos de los proyectos que fueron cocinados, por decirlo en esta administración, le van a tocar a ella. Va a ser un gobierno que le va a demostrar al costarricense que las cosas sí se pueden hacer“, subrayó.
Desgaste legislativo y salida definitiva
Cisneros no ocultó su frustración con la Asamblea Legislativa, a la que describió como un espacio de poco avance debido a la oposición y a una “red de cuido” institucional que, según ella, responde a intereses del Partido Liberación Nacional.
Incluso, afirmó que cuenta los días para recuperar su privacidad y dejar de ver a ciertos diputados de oposición a quienes tildó de “insultantes” y “cobardes”.
Además, reiteró que no aceptará ningún puesto público en el futuro gobierno, limitándose a colaborar únicamente en temas de comunicación si así se lo solicitan, y que se retirará a vivir de su pensión de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Su legado, afirma, fue ser la “caja de resonancia” de un mensaje de cambio que logró sacudir al ciudadano costarricense.
