
Ni el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) ni el Producto Interno Bruto (PIB), calculados por el Banco Central, reflejan la situación financiera de las personas y empresas.
Es por eso que los bancos abogaron para que las medidas de flexibilización y las readecuaciones se extendieran al menos hasta junio del presente año, pero no fueron escuchados.
Así lo manifestó Ronulfo Jiménez, asesor económico de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), quien añadió que las entidades financieras desde ya anticipan que la morosidad tenderá a dispararse en los próximos meses.
“No tenemos los datos de los créditos ejecutados, pero lo que se ejecutó era de créditos con problemas antes de la pandemia, las operaciones de buena condición entraron en las readecuaciones, sin embargo, las empresas y personas tenían faltantes que se les fueron acumulando durante la pandemia. Tal vez una persona ya recuperó el trabajo, pero no está ganando lo que ganaba antes, o pasó meses sin trabajar y eso generó un hueco financiero que todavía no puede llenar. Si bien, el PIB se ha recuperado, el empleo no lo ha hecho al mismo ritmo”, señaló Jiménez.
Acotó que la última opción es asumir los bienes en garantía, pero es consciente de que los instrumentos normales que usan los bancos para dar una solución a los clientes no son tan efectivos como los que se generaron durante la pandemia.
“Los datos del año pasado de morosidad se mantienen bajos, pero tienen una condición que no los hace comparables con otros datos porque para ese momento estaban funcionando plazos y readecuaciones. Es en los próximos meses que vamos a ver el efecto de la pandemia sobre la morosidad de las carteras”, añadió.
Recordó que cuando llegó la crisis por el Covid-19, ya se venía de un periodo de bajo crecimiento económico. “Los bancos han hecho estimaciones crediticias, el banco tiene que anticipar la morosidad, no hay una receta en específico, cada caso debe evaluarse en forma individual”, comentó.
En un periodo de 21 meses, el Sistema Bancario Nacional realizó un total de 1.621.022 readecuaciones a operaciones crediticias en diferentes actividades económicas por un monto de ¢12 billones.
Del 50% de los montos readecuados a personas, el 26,2% fueron a créditos de vivienda y el 24,9% a préstamos de consumo, mientras que un 48,9% se dirigió al sector empresarial.
Los sectores con mayor monto de readecuaciones fueron servicios, comercio, actividades inmobiliarias, industria, construcción y agropecuario.