
Para Karen Mizrahi, los perros no solo son compañeros de vida. Fueron también una herramienta para recuperar su independencia y construir un proyecto que hoy impacta a decenas de familias.
Desde su experiencia personal nació Harmony Dogs Training School, una iniciativa costarricense dedicada a la rehabilitación conductual, el entrenamiento de perros de servicio psiquiátrico y apoyo emocional, así como al fortalecimiento del vínculo entre las personas y sus mascotas.
La fundadora de la escuela asegura que su historia está profundamente ligada a los beneficios que encontró en los animales. A partir de esa experiencia decidió compartir con otras personas la ayuda que ella misma encontró.
“Yo soy autista, tengo además síndrome de estrés postraumático. Llegué a los perros porque se volvieron terapia para mí. A partir de ahí empecé a tratar de compartir ese beneficio con otras personas y por eso nace Harmony Dogs, no solo para trabajar perros de terapia o de servicio, sino para crear un vínculo entre las familias y los perros, siempre pensando en el bienestar que ellos nos proveen”.
“Ellos me dieron un lugar seguro. En el camino, trabajando con tantas personas neurodivergentes como yo, me he sentido muchísimo menos sola y más comprendida. Ha sido un viaje maravilloso poder acompañar, compartirnos y conocernos entre personas neurodivergentes”, agregó.
Aunque muchas personas asocian los perros de servicio únicamente con personas con discapacidad visual, Mizrahi explica que estos animales pueden desempeñar funciones fundamentales para personas con distintas condiciones.
El proceso de entrenamiento inicia con la rehabilitación de conductas, seguido de etapas de obediencia básica e intermedia. Posteriormente, los animales aprenden ejercicios terapéuticos específicos según las necesidades de cada usuario.
Uno de los ejemplos más claros es el trabajo que realiza una de sus propias perras de servicio durante episodios de ansiedad.
“Con su peso, su calor y su tranquilidad encima mío, Amanda reduce mi ansiedad. Cuando tengo un ataque de ansiedad, sincronizo mi respiración con la de ella y empiezo a tranquilizarme. Me apoyo en su calor, en su peso y en su respiración para salir de ese momento”.
Según explicó, estos perros pueden aprender tareas como buscar medicamentos durante una crisis, proteger el espacio personal de una persona que experimenta ataques de pánico o ayudar a disminuir niveles de estrés mediante ejercicios de presión profunda.
“Cuando una persona está muy estimulada o atravesando una crisis, muchas veces no tiene la capacidad de pedir ayuda. Por eso entrenamos a los perros para reconocer esas situaciones. El perro está preparado para contener esa crisis y provocar un lugar seguro donde la persona pueda salir de ella”.
La entrenadora destaca que el elemento más importante no es la raza del animal, sino el vínculo que desarrolla con la persona.
“Siento que el tema de las razas tiene más que ver con la facilidad que tiene uno como entrenador para adiestrarlos, pero lo más importante en un perro de servicio es el vínculo. Yo siempre digo que es como enamorarse. Uno no decide de quién se enamora, y con los perros de servicio es igual. Lo que buscamos es el vínculo, no la diestrabilidad ni la conducta”.
La historia de Karen también refleja el impacto que estos animales pueden tener en la salud mental. Durante años enfrentó dificultades para salir de su casa debido a la agorafobia que es un trastorno de ansiedad caracterizado por el miedo intenso a situaciones donde escapar resulta difícil o donde no se podría recibir ayuda inmediata si se sufre una crisis de pánico.
Sin embargo, el cuidado de sus perros la impulsó a retomar actividades que antes le resultaban imposibles. Con el tiempo, esa experiencia se convirtió en una misión profesional y personal.
“Yo tenía miedo a salir de casa, tenía agorafobia y pasé mucho tiempo sin poder hacer cosas tan simples como las que hago hoy. Gracias a mis perros empecé a salir nuevamente y a conocer este mundo. Básicamente hicieron de mí un ser funcional de nuevo”.
A lo largo de los años, asegura haber conocido numerosas historias similares de personas que encontraron en sus perros una fuente de compañía, estabilidad emocional y motivación.
“Han llegado muchísimas historias de personas que literalmente han seguido viviendo porque tienen un perro al que deben sacar, alimentar y cuidar. Un perro que los acompaña por las noches. Ellos literalmente cambian nuestra vida y nos dan un motivo para vivir”.
Además, hace un llamado a la población para comprender mejor el trabajo que realizan los perros de servicio.
“Cuando veas un perro de servicio en la calle, no hables, no lo llames, no lo toques. Respétalo y déjalo como si no existiera. Aunque el perro esté entrenado para ignorar las distracciones, una intervención de ese tipo puede afectar a la persona que depende de él”.
El trabajo de Harmony Dogs también se extiende a la promoción de la inclusión y la visibilización de la neurodiversidad.
En el marco del Mes del Orgullo de la Neurodivergencia, la organización realizará una actividad especial el sábado 27 de junio en Novacinemas Avenida Escazú a las 10:00 a.m.
La iniciativa, denominada “Al cine con perros de servicio: Luces, cámara, inclusión”, busca reunir a personas neurodivergentes, familias, usuarios de perros de servicio y público en general en una función inclusiva diseñada para fomentar la empatía y derribar estereotipos.
La actividad contará con la participación de aproximadamente 15 perros de servicio, así como personas con autismo, síndrome de Down, usuarios de silla de ruedas y otros asistentes que compartirán sus experiencias.
“Es súper importante que las personas neurotípicas se acerquen a esta actividad y vean cómo es la dinámica de un perro de servicio en acción. Es una manera de abrirnos un poquito y de que puedan conocer cómo funciona realmente un perro de servicio en un ambiente tan poco común como un cine”.
Para Mizrahi, estos espacios permiten acercar dos mundos que muchas veces permanecen separados por el desconocimiento.
“Queremos invitar tanto a personas neurodivergentes como neurotípicas a acercarse y conocerse más, porque siento que lo que falta es información. Nosotros tenemos la capacidad de tener una vida plena, feliz, ser productivos, tener familias y cumplir nuestros sueños. Lo que quisiera es invitar a los dos bandos a unirse y conocerse un poco más”.
La actividad se realizará con el objetivo de celebrar la diversidad, promover la inclusión y mostrar cómo los perros de servicio pueden convertirse en aliados fundamentales para transformar vidas.
“Los neurodivergentes siempre hemos estado en la sociedad y siempre vamos a estar. Lo que necesitamos es que las personas tengan la mente abierta, que traten de aprender y de entender antes de juzgar. Si ves a alguien que te parece “diferente”, acércate, pregunta y trata de comprender. Ojalá podamos tener más espacios para decir con tranquilidad: sí, soy, y está bien. Hablar de la neurodivergencia desde el orgullo es precioso. No hay nada malo en nosotros y es un orgullo ser como somos”, concluyó.









