
Nadie la esperaba ni la llamó, pero un día decidió quedarse. Así comenzó la historia de “La Negra”, una perrita callejera que llegó de forma silenciosa a la sucursal de Hyundai en Liberia y terminó convirtiéndose en parte fundamental de la dinámica diaria del lugar, al punto de ser reconocida hoy como una colaboradora más.
“La Negra” apareció cuando apenas tenía entre 6 y 7 meses de edad, con el comportamiento típico de los animales que han sobrevivido en la calle: desconfiada y retraída.
Alex Carvajal, gerente de ventas del establecimiento, recuerda cómo ese primer mes marcó el inicio de un vínculo inesperado.
“Pensamos que era de paso. Pero volvió todos los días. Se sentaba a vernos trabajar, nos seguía, se echaba cerca. Al final entendimos que ella nos había escogido”, explicó.
Con el paso de las semanas, la rutina del equipo empezó a adaptarse a su presencia. Sin que existiera un plan previo, el cuidado de “La Negra” se transformó en un esfuerzo colectivo.
El personal organizó un chat interno para coordinar alimentación, visitas al veterinario, medicamentos, agua fresca y cualquier necesidad urgente que pudiera surgir.
Marcela Flores, asesora de la agencia, relata cómo ese proceso también fue de construcción de confianza.
“Cada uno fue encontrando su manera de ganarse su confianza. Le comprábamos bocadillos, le hablábamos suavecito, le poníamos agüita. Ahora es dulcita, cariñosa pasó de la desconfianza a la ternura”, expresó Flores.
Ese cambio fue evidente para todos. Randall Mena, asesor comercial, destaca la transformación en su comportamiento.
“La vimos cambiar. De ser tímida y un poco agresiva por sobrevivencia, pasó a ser la perra más dócil. Saluda a todos. Entra a la oficina y va escritorio por escritorio para que uno le dé cariño”.
Incluso, el personal de seguridad reconoce su papel dentro del equipo. Durante las noches, acompaña las rondas y alerta ante cualquier movimiento fuera de lo normal. “Después de las 5:30 p.m., ella es otro oficial más. Si escucha algo afuera, ladra y avisa. Tiene un instinto increíble”, comentó Carvajal.
Hoy, “La Negra” tiene cama propia, collar, correa, placa con su nombre y hasta uniforme. En el marco de su primer aniversario en la sucursal de Hyundai Liberia, recibirá un carnet simbólico que la acredita como embajadora de cariño y como la primera colaboradora canina.
Su presencia también ha conquistado a los clientes, muchos de los cuales han preguntado por la posibilidad de adoptarla. Sin embargo, la respuesta del equipo es clara.
“Es parte nuestra. No podemos entregarla. Aquí tiene familia”, afirma Mena.
“Más que una mascota adoptada, es un recordatorio de que las empresas también pueden crear espacios donde la empatía sea parte del ADN. Y en Costa Rica, Hyundai ha construido una relación histórica con las mascotas como miembros esenciales de la familia”, aseguró Paola Safiano, gerente de mercadeo de la marca.
“La Negra” celebró su primer año rodeada de quienes la ven llegar cada mañana. Su historia, más allá de lo tierno, habla de vínculos que se forman sin planearse, de segundas oportunidades y de cómo un animal puede transformar un espacio de trabajo en un lugar más humano.


