Pequeñas imprentas demandan a Hacienda

Las pequeñas imprentas se cansaron de las idas y vueltas, decidieron interponer una demanda contra el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Tributación Directa.  Alegan que para la implementación de la factura electrónica no se cumplió con el respectivo proceso, que debió pasar por la Asamblea Legislativa. Así lo señaló Juan Carlos Gómez, abogado […]

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Las pequeñas imprentas se cansaron de las idas y vueltas, decidieron interponer una demanda contra el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Tributación Directa. 

Alegan que para la implementación de la factura electrónica no se cumplió con el respectivo proceso, que debió pasar por la Asamblea Legislativa.

Así lo señaló Juan Carlos Gómez, abogado del Consorcio Jurídico Rescia, quien representa al grupo Imprentas Unidas de Costa Rica. 

“Fueron quebrantados todos los procesos de fondo. Este tipo de acuerdos no son competencia de un ministro”, indicó. 

El abogado considera que hay una cacería de brujas contra las pequeñas imprentas, porque casi se están viendo obligadas a cerrar, ante la implementación acelerada de la factura electrónica. 

Asegura que 460 han colapsado y reducido sus ventas en más de un 70%. 

“A estas personas no se les llamó, no se les capacitó, queremos que todos los dueños puedan seguir trabajando, hasta que el Tribunal resuelva”, señaló Gómez. 

Laura Arguedas, vocera del movimiento, indicó que necesitan ayuda porque las imprentas pequeñas están cerrando y es gente que se queda sin empleo. 

Dijo que tanto el Ministerio de Economía, como el de Trabajo, ofrecieron ayuda hace un año y al final todo quedó en nada. 

“La facturación electrónica destruyó a las imprentas. Se le mintió al ciudadano porque no eran solo las facturas, sino que todos los documentos se hicieron electrónicos, todo lo que hacíamos como imprenta va a dejar de existir”, resaltó. 

Si bien, la afectación directa es hacia 7 mil familias, indirectamente se golpea a 32 mil personas. 

“Además de la pérdida de los equipos o maquinarias de trabajo que están en buenas condiciones, estamos hablando de pérdidas millonarias, cuyo valor adquisitivo se ha desplomado a falta de trabajo y que se han hecho comprando a base de grandes inversiones de dinero (muchas hoy se encuentran llevando polvo). 

Hay colegas que las han vendido para chatarra. Actualmente alrededor de 20 imprentas han cerrado sus negocios y han despedido a muchos trabajadores. Con la guerra de Nicaragua se han presentado muchas profesionales a nuestros talleres solicitando empleo o enviando hojas de vida”, agregó Arguedas.