Pellizco al Banco Central

Fernando Berrocal Ex ministro de Seguridad Pública

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Comenzando el mes de setiembre, hice tres propuestas en materia de seguridad que no significan, en absoluto, aumentos al Presupuesto Nacional.  Ahora y siempre en el mes de la Patria, critico de frente las políticas ultra neoliberales del Banco Central y opino que, al acumular reservas en dólares hasta US$21.000, con la inflación bajo cero y el tipo de cambio a menos de ¢450, hay un error profundo de perspectiva sobre las relaciones y los condicionamientos entre política monetaria, inflación y desarrollo integral.

Con esa política super ortodoxa estamos reventando a Costa Rica.

Esa acumulación de reservas es algo sin precedentes y lo dice un Ex ministro de la Presidencia de un gobierno socialdemócrata que se juramentó, aunque suene increíble, con cero reservas en dólares en el Banco Central, ni para el primer mes, como fue el del Benemérito de la Patria, Luis Alberto Monge. 

La imagen actual de Costa Rica es la de un edificio a punto de derrumbarse y con crisis  serias y profundas en los principales temas de la “agenda país”, en cuyo sótano se acumulan, sin embargo,  sumas producidas, acumuladas y registradas de reservas en dólares que exceden, en el doble, a las necesidades anuales de la economía nacional y que están ahí, como un tesoro de gran valor, intocable e inamovible, cuando deberíamos tener la capacidad de darles, también, un fin de desarrollo, ampliando las facultades y obligaciones del Artículo 2 de la Ley Orgánica del Banco Central. 

Hagámoslo y cometamos herejía. Somos un país en desarrollo. Destinemos unos US$5.000 millones  en crear un Fideicomiso Soberano Nacional con una parte de esos  US$21.000 millones y fondeamos, por ejemplo, programas de vivienda popular e ingresos medios, a través de líneas de crédito bancarias  preferenciales, para resolver un tema social, reactivar la industria de la construcción y generar empleo o bien apalanquemos un programa  de reconstrucción de carreteras y modernicemos la red vial nacional sin endeudamiento externo o, alternativamente, construyamos encima de la carretera de circunvalación de San José un sistema de transporte moderno, rápido y bien conectado a los cantones vecinos, para acabar con la agobiante y costosa crisis de movilidad y transporte público en la atrofiada GAM. Últimamente… para pasar de las palabras a los hechos y construir la Ciudad Gobierno y ahorrarse el Poder Ejecutivo una millonada en alquileres privados y desarrollar, a la vez, la Marina de Limón, en terrenos de JAPDEVA. ¡Hagamos esos proyectos! ¿Por qué no hacerlos? Es pura pasividad y ultra ortodoxia neoliberal frente a una visión económica desarrollista y neokeynesiana y apuntarle al desarrollo de Costa Rica. Es pegarle un pellizco, nada más, a las reservas en dólares del Banco Central y hacer algo pragmático, imaginativo y positivo, planificando y guardando las reservas necesarias. 

¿Y usted qué opina?