
El gimnasio del Colegio San Luis Gonzaga de Cartago acumula más de seis años cerrado, exactamente 2.265 días desde que el Ministerio de Salud ordenó su clausura en abril de 2020 por problemas de infraestructura y deterioro.
Hoy, el recinto, declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica, presenta grafitis, ventanas quebradas y señales de vandalismo e indigencia en sus alrededores. La situación afecta directamente a cerca de 2.200 estudiantes de una institución fundada en 1842.
Fue hasta el 8 de julio de 2025 cuando la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) del Ministerio de Educación Pública (MEP) elevó un oficio a la Junta Administrativa del colegio autorizando la contratación de la obra, según consta en el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop), en la licitación 2025LY-000001-2204201842.
La autorización, firmada bajo el oficio DVM-A-DIE-DPS-ATC-0066-2025, habilitó a la Junta para abrir un proceso de licitación mayor que cubriera obras de mantenimiento menor y mayor en el inmueble, con un monto máximo superior a ¢1.292 millones. Sin embargo, esa cifra posteriormente aumentó.
Entre las intervenciones previstas destacan el cambio total de la cubierta, la restauración del piso de madera, la sustitución completa del sistema eléctrico, la instalación de un sistema de detección de incendios y la colocación de un elevador.
Tras la autorización, la Junta publicó la licitación el 22 de julio. Aunque el proceso debía resolverse en setiembre, no fue sino hasta el 5 de febrero de 2026 cuando se adjudicó la obra a la empresa Construcciones Peñaranda S. A., mediante el acuerdo 8-002-2026 de la Sesión Ordinaria N.° 002.
Los atrasos, según los documentos públicos, respondieron a trámites administrativos y a la renuncia de miembros de la Junta Administrativa del San Luis, lo que impidió mantener el cuórum necesario para sesionar y formalizar la adjudicación, entre otras demoras que constan en el expediente disponible en Sicop.
El costo final adjudicado asciende a ¢1.303 millones, monto superior al techo original y ajustado a solicitud de la empresa conforme al valor real del proyecto.
La contratista se comprometió a entregar la obra en un plazo máximo de 210 días. Sin embargo, hasta la fecha no hay indicios de avance ni señales de que los trabajos vayan a iniciarse en el corto plazo.
Grupo Extra conversó con Mario González, director del San Luis Gonzaga, quien reconoció que el cierre ha generado una profunda añoranza entre la comunidad cartaginesa.
“Aquí se hacían competencias a nivel nacional de diferentes categorías; atletas de baloncesto, fútbol, gimnasia, folclore y diferentes expresiones culturales y deportivas salieron de este gimnasio”, expresó.
“Hay estudiantes que no reciben esa formación integral, que es fundamental para sus vidas. Probablemente haya jóvenes que, durante sus años en este colegio tan emblemático e importante, no hayan recibido esa formación cívica y humana que, además de lo que se aprende en las aulas, resulta esencial para la vida”.
González admitió que el estado actual del recinto es lamentable, pero defendió la rigurosidad del proceso administrativo.
“Como institución autónoma, tenemos que respetar todos los procesos de contratación. Le damos cuentas a la Contraloría General de la República (CGR), que autoriza los presupuestos y la ejecución de todos los recursos del colegio”, afirmó.
Actualmente, el expediente se encuentra en refrendo ante la Contraloría, que realizó una consulta documental a la institución. El colegio ya respondió y espera la aprobación final para iniciar formalmente las obras.
Más allá de los trámites, hay consecuencias concretas sobre los cerca de 2.200 estudiantes del colegio. González no dudó en calificar la situación de “grave” y de impacto “enorme”.
Los jóvenes llevan años recibiendo educación física al aire libre, expuestos a las inclemencias del tiempo. Disciplinas como voleibol, fútbol y baloncesto se imparten sin una instalación adecuada y, en ocasiones, las clases simplemente no pueden desarrollarse.
El grupo de folclore y la banda de música carecen de espacios para ensayar y presentarse. Los actos cívicos también se han visto afectados.
“Probablemente haya chicos que durante estos años de colegio no hayan recibido esa formación cívica y humana que, más allá de las aulas, es fundamental para la vida”, advirtió González.
A esto se suma el deterioro del acervo bibliográfico. La biblioteca, que hasta el cierre operaba en la planta alta del gimnasio, tuvo que ser trasladada temporalmente y aún funciona sin las condiciones adecuadas.
Asimismo, algunos libros antiguos e históricos de la institución ya son irrecuperables, pues, según el jerarca institucional, no presentan las condiciones adecuadas.



