
Los cuestionamientos hacia figuras del oficialismo que buscan una diputación encendieron las críticas contra Laura Fernández y su equipo de trabajo durante el debate organizado por Repretel.
El espacio, que se extendió por más de dos horas y media, reunió en una misma tarima, a la aspirante a la continuidad, Ariel Robles, Natalia Díaz, Juan Carlos Hidalgo, Eliécer Feinzaig, Fabricio Alvarado Álvaro Ramos y Claudia Dobles.
Uno de los momentos más intensos del debate fueron los señalamientos dirigidos a la papeleta de diputados del Partido Pueblo Soberano (PPSO), donde el candidato frenteamplista recriminó a Fernández la inclusión de figuras que acumulan varias causas penales.
“Doña Laura, ¿qué piensa usted de que parecen un grupo de personas con dinámicas criminales que están buscando inmunidad por los próximos cuatro años?”, fustigó Dobles.
A los cuestionamientos se sumó Ariel Robles, quien aseguró que la gran cantidad de expedientes en los que aparecen involucrados los aspirantes chavistas provocará que la agrupación oficialista “en vez de tener una fracción, será un club de imputados con causas abiertas”.
“Marta Esquivel tiene 14 causas penales, Nogui Acosta 11 acusaciones penales, Anna Katharina Müller ocho causas abiertas, Stephan Brunner cinco causas abiertas; no voy a seguir porque la lista es larga: gente corrupta que quiere meterse bajo la inmunidad”, subrayó.
“Pídale la renuncia”
A esta postura se sumaron nuevamente los señalamientos contra José Miguel Villalobos, quien ocupa el primer lugar en la papeleta del PPSO por Alajuela y es señalado por la oposición por ser defensor de personas ligadas al narcotráfico, así como de presuntos feminicidas y violadores.
“Si va a ser implacable, pídale la renuncia y que el pueblo costarricense vea su compromiso”, agregó. La dinámica del debate consistió en preguntas directas entre los candidatos, con dos rondas cada uno; es decir, todos tuvieron la oportunidad de preguntar y ser cuestionados por los demás aspirantes. Además, las intervenciones se convirtieron en dardos sobre los ligámenes que tuvieron algunas figuras con la actual administración, siendo más directo el caso de Díaz por su rol como ministra de la Presidencia durante los primeros dos años de Gobierno.
“Doña Natalia, le recuerdo que el pico de homicidios sucede cuando usted era ministra; ahí no la vi muy preocupada, no la vi quejándose”, agregó Claudia Dobles.
“Se inventa cosas bien rápido”
Otro de los cuestionamientos reiterados a la candidata de la continuidad fue la inexactitud en algunos temas de la realidad país, como empleo, costo de vida, seguridad y bienestar social.
“Doña Laura, yo lo que sé es que en este momento hay 117 mil personas menos trabajando en comparación con el mes previo a la pandemia; todavía está economía jaguar lo que ha hecho es destruir empleos”, aseguró Juan Carlos Hidalgo.
Ante las posturas de Fernández, quien afirmó que “Costa Rica está bien”, sus contrincantes soltaron frases como “usted es experta en mentir” o incluso “se inventa cosas bien rápido”, luego de que Robles cuestionara su aseveración de que en el pasado hubo partidos políticos “que tuvieron 50 diputados”.
Incluso se desligó de los señalamientos hechos por la candidata oficialista sobre una presunta cercanía entre el Frente Amplio y el régimen cubano.
“A mí me da un poco de pesar; eso de Cuba lo he escuchado un par de veces en mi vida y siempre he señalado a las dictaduras. Dictadura es perseguir medios de comunicación como ustedes lo han hecho, es perseguir empresarios como ustedes lo han hecho”, subrayó Robles.
Nueva denuncia por acaso
La exdiputada y asesora de la Asamblea Legislativa, Marolin Azofeifa, denunció a Fabricio Alvarado por acoso y abuso de poder. La excongresista emitió un comunicado y un video donde asegura haber sido víctima de comportamientos impropios y acoso por parte del aspirante presidencial.
Según Azofeifa, los hechos incluyeron acercamientos sin consentimiento, comentarios inapropiados y conductas que cruzaron los límites del respeto hacia una mujer.
En el comunicado, explicó que durante años optó por callar debido al poder político del denunciado y al temor a represalias, así como a la cultura de impunidad.