Para injusticias el tiempo

Opinión

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Miguel Ángel Rodríguez

Expresidente de la República


El maravilloso cuento de Magón, de aquel niño a quien se hace justicia 24 años después de que un grandulón sinvergüenza le arrebató —engañándolo— el asiento que tanto le había costado poder adquirir para disfrutar la función del Circo Ciarini, se llama “Para justicias, el tiempo”.

No es así con nuestro sistema penal, que 24 años después de iniciado un caso tiene el descaro de llevarme a juicio. Por eso titulo este artículo “Para injusticias, el tiempo”.

Ese caso da pie al libro Tiempo y justicia: Inercias judiciales y omisiones inconstitucionales en el caso Miguel Ángel Rodríguez, que su autor, el abogado Cristhian Arguedas, presentó el pasado lunes 23 en el Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica.

Esta obra es un estudio jurídico de enorme valor sobre el grave problema de la violación al principio fundamental de nuestra Constitución y de los derechos humanos: el derecho a una justicia pronta y cumplida. Tiempo y justicia podría también llamarse Tiempo e injusticia, pues se refiere a la injusticia que se causa por no resolver a tiempo los procesos penales.

Inicia con un análisis jurídico, constitucional y procesal de las omisiones constitucionales y legales que permiten que los casos penales incumplan groseramente el principio de justicia pronta y cumplida.

Analiza las actividades que se dan a lo largo de los juicios penales concretos y, de conformidad con el sistema de estudio de casos, el autor escogió el de Reaseguros y Viajes del INS. Es un caso que se originó en 2001 y en el que se me involucró a finales de 2007, cuando ya era evidente que no había sustento alguno en mi contra en el caso ICE-Alcatel, que había dado origen en 2004 a la persecución en mi contra, la cual terminó con contundentes absolutorias. Don Cristhian es mi abogado en esos casos.

Ahora, en pocos días, tengo por delante —a mis 85 años— que someterme a un juicio por investigaciones iniciadas hace 24 años. Un juicio que se da después de que, hace ya más de tres años, la Sala Constitucional —resolviendo a mi favor un recurso de amparo— declaró sin tapujos que con este procedimiento se estaban violando mis derechos constitucionales a justicia pronta y cumplida. Un juicio al que se me llama después de que el Tribunal Penal declaró, hace dos años y siete meses, que ese proceso penal está viciado por un defecto absoluto que no es subsanable.

En la obra, el autor propone un proyecto de ley para resolver el vacío constitucional y legal que permite esas violaciones, para lo cual toma en cuenta legislaciones de países jurídicamente muy avanzados.

En la presentación de esta obra participaron, de manera seria y sustanciosa, por su orden: el presidente del Colegio, Francisco Cruz; el historiador y catedrático de la Facultad de Derecho de la UCR, Tomás Federico Arias; el abogado especialista en derechos humanos, Rodolfo Piza; la coordinadora del Informe Estado de la Justicia, Evelyn Villarreal; yo, por ser un caso que sufro; y, por supuesto, fue coronada con la intervención del autor, el abogado Arguedas.

Las intervenciones de los otros participantes fueron de calidad excepcional y demostraron la atinencia del tema.

La justicia tardía no es justicia. El incumplimiento del mandato constitucional de justicia pronta y cumplida viola groseramente los derechos humanos de las víctimas y de quienes son investigados como posibles autores del delito. Sufre también la búsqueda de recuperar el equilibrio en la sociedad ante el quebranto de las normas penales. Además, sufre también el propio sistema de justicia, porque los ciudadanos pierden confianza en él.

El 5.º Informe Estado de la Justicia fue presentado este mismo mes de junio y se aboca al estudio y seguimiento de los graves problemas del sistema judicial para responder a las demandas de justicia de las personas, considerando de especial gravedad la mora y ofreciendo los datos que constatan que este caso, que el libro toma como ejemplo, no es una excepción, aunque sí una injusticia extrema.

Es de esperar que, así como el Colegio de Abogados y Abogadas dedicó un valioso y gran esfuerzo para que se difunda esta valiosa obra de Cristhian Arguedas, Tiempo y justicia, así también los poderes Legislativo y Judicial, cada uno en el ámbito de sus competencias, acojan el estudio y el trámite de las importantes reformas que el autor propone.