Papás de niño descuartizado enfrentan a sospechoso

El principal sospechoso de asesinar al niño Kendall Steven Martínez Mesén, se sentó en el banquillo de los acusados donde no quiso referirse a los hechos ocurridos el 27 de agosto de 2016 en barrio El Edén, en Jiménez de Guácimo. Yérika Mesén Castro y José Antonio Martínez Loría, padres del menor de 8 años, […]

El principal sospechoso de asesinar al niño Kendall Steven Martínez Mesén, se sentó en el banquillo de los acusados donde no quiso referirse a los hechos ocurridos el 27 de agosto de 2016 en barrio El Edén, en Jiménez de Guácimo.

Yérika Mesén Castro y José Antonio Martínez Loría, padres del menor de 8 años, vieron fijamente y por primera vez desde que detuvieron a Jordy Campos Mendoza, alias “Pirucho”, de 23 años de edad. 

Según el resultado de la autopsia, el imputado asfixió, violó, decapitó, cortó los genitales y apuñaló en los glúteos y el torso con heridas de hasta 4 centímetros al chiquito, que fue a visitar una amiguita a 25 metros de su casa.

Según la acusación que hizo la representante del Ministerio Público, Edna González, los delitos son violación, privación de libertad y homicidio calificado.

“El sujeto es conocido en la zona por robos, hurtos y violaciones, invitó a Kendall a ingresar a la casa donde lo despojó de su ropa, penetró y asfixió tapándole la boca y la nariz. Le mutiló los genitales, provocó lesiones en el tórax de 24 centímetros, abdomen de 20 centímetros y glúteos 13 centímetros.

Para buscar impunidad tiró el cuerpo desmembrado aprovechando que el río Jiménez estaba crecido, horas después se ubicó la cabeza a 20 metros de la casa y a 150 metros el resto del cuerpo”, detalló.

Por su parte Carlos Cartín, abogado de la familia del menor, agregó que el imputado vivía solo, tenía conocimiento y manejo de la vivienda, donde decapitó al niño y le cortó los genitales que hasta el día de hoy no se han ubicado.

 

RELATO ATERRADOR

 

Yérika Mesén, recordó ese fatídico día que según ella le cambió la vida para siempre.

“Jordi asesinó a mi hijo y lo hizo donde vivía, no se puede sospechar de otra persona, ese día le pregunté si lo había visto y sonriente me dijo que no. Un vecino vio cuando ingresó a la casa, no acepto que no va a volver, agradezco a Dios que no vi el cuerpo dada las condiciones en que quedó, mi vida no es la misma desde su partida”, recordó.

Mesén en medio de lágrimas recuerda que su bebé estaba muy ilusionado.

“Estaba a una semana de cumplir 9 años y de celebrar con sus compañeritos el Día del Niño, era amoroso, humilde, servicial y amaba la vida. Tengo dos hijos más por los que estoy luchando y me dan fuerza para seguir adelante”, acotó.

Esta valiente madre le narró a los jueces del tribunal de Guápiles los minutos previos a la muerte de su hijo mayor.

“Teníamos que estudiar las tablas de multiplicar, se aprendió la del 2 y el 3, por lo que le di un chance para que descansara. Como a las 3 de la tarde llegó el papá del trabajo y lo fue a topar afuera, luego le dio permiso para que fuera a la casa de un amiguito. 

Como a las 5 no llegaba fui a buscarlo, pero en la casa no había nadie, vi a Jordi sentado en el corredor, agarré la bicicleta y seguí preguntando por el barrio si lo habían visto, nadie me daba razón”, detalló.

 

SE IMAGINÓ ASESINO

 

DIARIO EXTRA visitó el ámbito de mayor contención del país y cuando andábamos por la parte más alta o mejor conocida como “Pasarela”, el acusado decidió relatar en exclusiva lo sucedido en uno de los crímenes que más ha estremecido al país recientemente.

Desde arriba empezamos el contacto visual, mientras sus compañeros de celda observaban, “Pirucho” apenas se dejaba ver en la puerta, poco a poco fue saliendo y lo divisamos vistiendo una camisa sport, mangano, medias blancas y tenis. 

Una vez pactada la entrevista bajamos de la “Pasarela”, siempre custodiados por oficiales de la policía penitenciaria, quienes realizaron los respectivos trámites para efectuar el careo con el imputado.

“Todos pensaron que fui yo, como pasó en mi casa. Ese día no estaba, cuando salí del trabajo llegué, me bañé y volví a salir, la casa quedó sola. En la noche cuando me iba a ir, un mae me dijo que el OIJ estaba en mi casa, me asusté porque como andaba asaltando pensé que era por eso, no sabía nada y hasta después me dijeron que era por la muerte del chiquito”, recalcó. 

Con sus manos sobre el mostrador y siempre esposado, Jordy señaló que la familia del niño tenía 5 días de haber llegado al barrio.

“Casi no los conocía, en la calle lo veía cuando pasaba a la escuela, me asusté y no me arrimé a la casa, me quedé escondido en un búnker que nadie sabe dónde está. La casa que quemaron era de un señor que me crio a mí, tenía 9 años de estar ahí, él se fue para un asilo de ancianos y quedé solo, empecé a trabajar en construcción para mantener la casa, luego la quemaron”, detalló.

El acusado declara que desconocía los motivos por los que lo estaban deteniendo y que le pagaron a un vecino para inculparlo.

“No sabía nada, ese día estaba drogado, me hice un puro para dejar de pensar y cuando salí fue que me agarró la policía por la plaza de Jiménez, iba a dejarle la bicicleta al patrón y después iba para la casa”, detalló.

 

ENGAÑA NIÑO CON GATO

 

El amor por los animales hizo que Kendall accediera “a ver” unos gatos que estaban en la casa de Jordi.

José Antonio Martínez, padre del menor, aseguró que después de lo ocurrido se marcharon del barrio que catalogó como tranquilo y de donde tenían un año de vivir.

“Salí a trabajar y me fui para la casa, me cambié y empecé a reparar mi carro, era un niño que pedía permiso para andar en la calle, era obediente. 

Un señor me dijo que lo habían metido a una casa, llamé y no salió nadie, ingresé por detrás y subí unas gradas de madera, había una puerta y la boté de una patada. Vi mucha sangre en las gradas y en uno de los dos cuartos, encima del colchón había un puñal de cocina”, recuerdo.

Martínez agregó que un agente del OIJ le dijo que tenía que ser fuerte.

“Estaba mojado porque me metí al río por donde lo había buscado desesperadamente, la policía me manifestó que había aparecido sin vida. Gracias a Dios no lo encontré a pesar que estuve a 3 metros de verlo, andaba short de mezclilla y camiseta oscura, luego me tocó vestirlo”, recalcó.

Dos vecinos que declararon aseguraron que Jordi fumaba marihuana y asaltaba.

Se espera que el debate dure dos semanas luego de la declaración de 21 testigos entre vecinos, policía y médicos forenses.