
Un total de 40.457 denuncias por delitos informáticos registradas entre 2018 y agosto de 2025 reflejan el crecimiento acelerado del cibercrimen en Costa Rica. Solo entre 2023 y 2024, los casos casi se duplicaron, con un aumento del 96,7%.
El dato se desprende del informe Estado de la Ciberseguridad en Costa Rica 2025, elaborado por la Universidad Nacional (UNA), el cual advierte que “se han registrado más de 40.000 denuncias por delitos informáticos, con un crecimiento exponencial que evidencia la consolidación de la cibercriminalidad como un problema estructural”.
Las denuncias pasaron de poco más de 1.600 casos en 2018 a más de 10.000 anuales en 2024 y 2025, lo que refleja una expansión sostenida del cibercrimen.
“La cibercriminalidad mantiene una trayectoria ascendente y acelerada en el país, con un crecimiento exponencial que evidencia su consolidación como un problema estructural que afecta la seguridad pública, económica y social de Costa Rica”, señala el escrito.
El informe también identifica que el 84% de los casos se concentra en estafas informáticas y suplantación de identidad.
“El principal ‘sistema operativo’ delictivo es aprovechar el factor de vulnerabilidad humano, mediante estrategias de engaño cada vez más sofisticadas que inducen a las víctimas a tomar decisiones perjudiciales en entornos digitales”.
La escasez de personal calificado se posiciona como la barrera más crítica para el avance en investigación y desarrollo en ciberseguridad, señalada por el 94,1% de las instituciones participantes.
El financiamiento se mantiene como otra de las barreras más relevantes, reportado por el 82,4% de las instituciones. Si bien este porcentaje es menor al de 2024, cuando el 100% lo identificó como impedimento principal, continúa representando un factor crítico que afecta la continuidad de las actividades de I+D en ciberseguridad.
Es decir, Costa Rica invierte apenas el 0,34% del PIB en investigación y desarrollo, cifra constante desde 2020. En contraste, el promedio de los países de la OCDE es del 2,67%.