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Costa Rica volvió a superar la barrera de los 600 homicidios, una cifra que alcanza por quinto año consecutivo y que evidencia la persistencia de la violencia homicida en el país.
Según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), al jueves 24 de setiembre se contabilizan 607 víctimas de homicidio doloso durante 2026.
Las estadísticas muestran que San José concentra la mayor cantidad de casos, con 166, seguido por Limón con 153, Puntarenas con 95, Alajuela con 61, Guanacaste con 59, Cartago con 57 y Heredia con 16.
Aunque el acumulado nacional presenta una disminución respecto al mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaban 640 casos, el país nuevamente rebasó la marca de los 600 antes de finalizar setiembre.
Para Rodrigo Campos, experto en seguridad, las cifras deben analizarse tomando en consideración la tasa de homicidios que registra Costa Rica frente al comportamiento mundial.
“A nivel mundial la tasa promedio de homicidios ronda los 6, 6,1 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esto para tener una perspectiva y comprender que en Costa Rica desde hace años duplicamos ese promedio y estuvimos muy cerca de triplicarlo”, explicó Campos.
El especialista considera que las medidas implementadas durante los últimos gobiernos no han logrado atacar todos los factores que alimentan la violencia homicida.
“La mera captura de criminales no resuelve el tema. El cambio de leyes no resuelve el tema”, afirmó.
Campos señaló que existen causas detrás de los asesinatos que, a su criterio, no han recibido una respuesta suficientemente fuerte, por lo que considera posible que el país continúe registrando cifras elevadas en los próximos años.
Los datos del OIJ indican que el ajuste de cuentas o venganza continúa como el principal móvil de los homicidios. De los casos registrados durante 2026, 391 corresponden a esta categoría, mientras 99 permanecen por determinar.
Campos relacionó parte importante de este fenómeno con las estructuras criminales y el uso de personas contratadas para ejecutar asesinatos.
“Estos homicidios que son contratados para que algún sicario acabe con la vida de otra persona y esto es el grueso de los homicidios que hoy por hoy nos están afectando el tema de seguridad”, manifestó.
De acuerdo con el experto, una de las prioridades debe ser evitar que jóvenes en condiciones de riesgo terminen incorporándose a organizaciones delictivas.
“Hay que poder prevenir, tanto de manera universal como focalizada hacia grupos de riesgo, para evitar que esa fábrica de sicarios siga dándose”, sostuvo.
Campos también apuntó al patrimonio de las organizaciones criminales como uno de los frentes que deben reforzarse, debido a que esos recursos permiten financiar sus operaciones y pagar por la ejecución de delitos.
“Al atacar el tema de los capitales, por supuesto se reducen los recursos con los que el crimen organizado opera”, señaló.
Para el especialista, la prevención y el control de los recursos económicos ilícitos deben complementarse con las acciones policiales y judiciales.
“Estamos en una especie de círculo vicioso del cual no hemos salido porque no se han hecho las cosas de manera integral ni suficientes para romper ese círculo”, indicó.
Campos recalcó que esto no significa abandonar la respuesta represiva, sino complementarla. Aseguró que deben mantenerse los operativos policiales, las investigaciones, la persecución del crimen organizado y el procesamiento judicial de sus integrantes.
De acuerdo con las estadísticas del OIJ, el arma de fuego continúa siendo el principal instrumento utilizado en los homicidios, con 480 casos registrados durante 2026.

