
La estrategia comercial de Costa Rica con Israel apunta a abrir oportunidades en servicios, innovación y atracción de inversión extranjera directa.
Según la exposición de motivos del proyecto, el tratado también pretende facilitar la transferencia de conocimiento, ampliar las oportunidades para empresas nacionales y consolidar un marco jurídico estable para el comercio y la inversión.
“Este acuerdo forma parte de la estrategia de política comercial que impulsa el Ministerio de Comercio Exterior para diversificar mercados, ampliar las oportunidades para las empresas costarricenses y fortalecer las relaciones comerciales y de inversión con el Medio Oriente”, indicó Indiana Trejos, ministra de Comercio Exterior (Comex).
El texto sostiene que dicha región se caracteriza por un alto poder adquisitivo y una participación creciente en las cadenas globales de suministro. El Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel se suma a otras negociaciones con Arabia Saudita y Emiratos Árabes.
La jerarca añadió que Israel representa una oportunidad por su alto nivel de desarrollo tecnológico y capacidad de innovación, aspectos que podrían traducirse en nuevas inversiones y mayores oportunidades para sectores vinculados con tecnologías digitales, energías limpias, agricultura de precisión y dispositivos médicos.
“Este tratado responde oportunidades identificadas para el sector exportador costarricense, al potencial de atraer mayor inversión hacia el país y a la posibilidad de ampliar las opciones disponibles para la industria y los consumidores nacionales”, explicó Trejos.
Enfoque en servicios e inversión
El texto del tratado incorpora capítulos sobre inversión, comercio digital, servicios, cooperación y pequeñas y medianas empresas, además de crear un grupo de trabajo bilateral para fortalecer la cooperación económica.
Para el exviceministro de Comercio Exterior, John Fonseca, la principal fortaleza del acuerdo no radica en el comercio tradicional de mercancías, sino en la complementariedad entre ambas economías.
“Es un tratado que va más allá de los esquemas tradicionales de comercio de bienes y servicios. El diseño pareciera estar más enfocado en complementariedad que en comercio bilateral como tal. Visualizo beneficios asociados a cooperación, investigación y desarrollo, ciberseguridad, ciencias de la vida e inversión extranjera directa, más que a un incremento importante de transacciones comerciales entre ambos países”, señaló.
Fonseca consideró que Costa Rica podría aprovechar el acuerdo para fortalecer su participación en cadenas globales de valor relacionadas con dispositivos médicos, microchips y tecnologías avanzadas, mientras Israel encontraría oportunidades para conectar con capacidades ya instaladas en el país.
Apertura limitada en bienes
En materia de bienes, el tratado establece que más del 80% de las líneas arancelarias quedarán libres desde la entrada en vigor y un plazo máximo de desgravación de diez años para el resto de los productos incluidos.
Sin embargo, alrededor del 6,5% de las líneas arancelarias quedaron excluidas del proceso de liberalización por sensibilidad de ambos países.
Entre ellas figuran carne de res, pollo, productos lácteos, arroz, café, azúcar, papa, cebolla, chocolates, aceites vegetales, muebles y algunos productos plásticos y de aluminio.
Fonseca indicó que, pese a esa apertura, el potencial comercial en bienes parece más limitado de lo esperado, ya que varias áreas donde Costa Rica podría tener ventajas competitivas quedaron fuera del proceso de desgravación.
Según la exposición de motivos del proyecto, en 2025 Costa Rica exportó a Israel $25,9 millones, principalmente en piña fresca, café, piña congelada, dispositivos médicos y equipos de medición, mientras las importaciones desde ese país alcanzaron $35,8 millones, destacando insecticidas, dispositivos médicos, tarjetas inteligentes, fertilizantes y semillas.
Indiana Trejos
Ministra de Comex
“Con este acuerdo, Costa Rica continúa avanzando en una agenda comercial orientada a posicionarse de manera estratégica en el mercado internacional y promover transferencias de conocimiento e innovación”.
John Fonseca
Exviceministro de Comex
“Por la situación geopolítica creo que va a ser difícil desvincularlo a un tema solo comercial. Hay que entender que un tratado internacional en la Asamblea se aprueba o se rechaza; no existe espacio para introducir modificaciones, por lo que inevitablemente la discusión mezclará aspectos técnicos y políticos”.


