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Cuando los padres tienen un hijo varón ya mayor de edad, de más de 21 años, y este no estudia ni trabaja, o trabaja pero no da nada a la casa, y aún a pesar de eso los padres lo mantienen, le dan de comer, le alistan y le sirven la comida, le lavan los platos, la ropa, lo dejan jugar videojuegos todo el día y andar con sus amigos como un adolescente, le aguantan borracheras y si también le resuelven los problemas económicos en que se mete, le compran pantalla de televisor, consolas de juego y todas las cositas bonitas y caras que él quiere y hasta le proveen de zapatos y ropa, lo matan en vida.
Cuando los padres hacen todo o algunas cosas de estas, matan al hombre que debe crecer en él, y este se queda como un niño para toda su vida, la persona termina dependiendo de ellos, convirtiéndolo en un inútil, un vago, iracundo, agresor y un sinvergüenza, que tiene como costumbre culpar a sus padres o a otros por las frustraciones que como hombre ya adulto no sabe manejar, que hasta se enoja cuando no lo chinean o no le suplen algo que él quiere. Lo convierten en un rey de un país que no existe y que nunca existirá.
A esos padres varias cosas los impulsan a ser así: en primer lugar, el pensamiento constante de “ah, es que pobrecito”, la lástima de ver que no puede arrancar, entonces lo llevan, el temor a perderlo y que los abandone… Otra situación que los lleva a esto es que siempre ven a su hijo con el uniforme de la escuela, aunque este ya sea adulto, o el hecho de que su vida como pareja no funcionó y entonces se centraron en su hijo como compensando el vacío que dejó la pareja, convirtiéndolos así en el centro de sus vidas.
Las que llevan a una persona a convertirse en adulto son exactamente las obligaciones y responsabilidades que debe ir adquiriendo en su crecimiento, ayuda mucho a crecer la resolución de problemas y frustraciones que se presentan en la vida, por eso los padres que resuelven la vida de sus hijos producen estancamiento, también el hacerse hombre sucede cuando el joven decide que ya es hora de dejar de ser niño para convertirse en adulto.
Una cosa es apoyar a un hijo y otra muy distinta ser un padre o una madre alcahueta y solucionarle la vida, evalúese y mire con atención si lo que usted hace con su hijo varón no está matando al hombre que debe crecer en él.
*Consejero familiar
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