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Padres de familia de la escuela León Cortés Castro decidieron cerrar el centro educativo desde la noche del domingo, como medida de presión para exigir la separación de una docente que, según denuncian, ha puesto en riesgo el bienestar emocional y académico de los estudiantes.
Las quejas contra la maestra, quien labora desde hace más de un año en la institución, incluyen presuntos problemas de salud mental, ausencias constantes y episodios de maltrato hacia menores.
Según los padres, el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha recibido múltiples denuncias, pero los procesos administrativos no avanzan porque la docente se incapacita cada vez que se inicia una investigación.
Roberto Rodríguez, asistente de dirección de la escuela, aseguró que la situación “se puede resumir como la crónica de una muerte anunciada”.
“Desde hace tiempo la docente presenta problemas de alcoholismo. Eso ha causado disgusto en la población, preocupación en los padres y susto en los niños. La dirección ha hecho todos los trámites, se han presentado pruebas al MEP, pero el departamento disciplinario no ha actuado como corresponde. No considero apropiado que, con causas abiertas, la profesora regrese a las aulas“, declaró.
Rodríguez también señaló que los procesos se han estancado y que de 8 padres que dieron testimonio, solo 3 han sido llamados a declarar, lo que mantiene la investigación inconclusa.
Una madre relató que su hija, estudiante de tercer grado, fue obligada por la maestra a vigilar a sus compañeros y hacerse cargo del grupo cuando la docente abandonaba el aula.
“Mi hija empezó a presentar ansiedad, no dormía, lloraba mucho. Pasaba presionándolos y diciéndoles que por culpa de ellos ella iba a ser despedida, que ella no iba a poder mantener a su familia, a su hijo, a pagar su alquiler, que ellos eran los culpables de que a ella la estuvieran persiguiendo. Eso no es normal, no es sano ni para los niños ni para nosotros como padres”, expresó.
Otros padres aseguraron que la docente ha agredido físicamente a estudiantes con objetos como lápices o lapiceros, y que sus métodos de enseñanza han provocado un atraso académico significativo.
“Los niños revisaban solos sus cuadernos y la materia estaba mal. Estaban completamente rezagados. Ahora con maestras sustitutas han logrado nivelarse, pero fue un esfuerzo enorme“, agregó la madre de familia.
Alonso, otro padre, manifestó que la situación ha llegado al límite.
“Hemos puesto denuncias y con la directora con lo que es la parte regional, no quieren hacer absolutamente nada, ya estamos cansados. Los niños están rezagados, afectados emocionalmente. La vez pasada arrancó un cartel de las paredes rompiéndolo al frente de todos los niños. Creo que ya eso es suficiente”, afirmó.
Otro padre denunció que su hijo fue agredido con un lapicero en varias ocasiones.
“Es una profesora que toma pastillas antidepresivas, es alcohólica y muchas cosas más. ¿Cómo podremos saber si va a actuar bien una profesora así con estudiantes?”, reclamó.
Ante la manifestación, el Ministerio de Educación Pública (MEP) indicó que están atendiendo la situación.
“Sobre la manifestación de padres, el centro educativo y la supervisión atienden la situación y se están realizando todos los procesos correspondientes para salvaguardar la integridad de la población estudiantil“.
Mientras tanto, los padres mantienen la presión para que la maestra sea separada del cargo mientras avanza la investigación.
Con información del corresponsal Roger Soto.


