
El Padre Sergio Valverde ha dedicado 26 años de su vida a una labor humanitaria sin precedentes en Costa Rica. Bajo su proyecto principal “Obras del Espíritu Santo“, el sacerdote más querido de Cristo Rey asegura que la transparencia sigue siendo baluarte de su trabajo bajo los principios de transparencia y neutralidad política a pesar de las críticas.
Según explica el sacerdote, él ve las auditorías no como una amenaza, sino como una herramienta de legitimación. A pesar de haber enfrentado persecuciones, su enfoque siempre ha sido la rendición de cuentas.
“Papelitos hablan; cuentas claras de chocolate espeso. No guardo el resentimiento de algunos que en algún momento me persiguieron, que me echaron nueve auditorías en su momento. Más bien les agradezco porque todas salieron idóneas. Yo siempre he dicho, soy enamorado de las auditorías, rendimos cuentas a 16 instituciones, Contraloría General de la República, Ministerio de Hacienda, Tributación y Administración Pública, todo eso es el pan de cada día”, subrayó.
Esta apertura le permite mantener una neutralidad absoluta, siendo “amigo de todos” con el fin único de conseguir “arroz y frijoles” para los niños.
Su modo de trabajo
Respecto a su filosofía de trabajo, el sacerdote prioriza el enfoque preventivo sobre el sistema correctivo, el cual critica por su ineficacia.
Basado en su experiencia de dos años como policía, denuncia la impunidad que impera en el sistema judicial costarricense.
“Usted va a poner la denuncia, agarran a la persona y todo lo que costó para poner la denuncia, para que 4 o 5 horas cuando uno sale el mismo que te robó está fuera con el carro. Aquí ha habido mucha alcahuetería”, dijo.
Advertencia
Sobre la gestión de la pobreza y la migración, el Padre Sergio advierte que el panorama nacional ha cambiado drásticamente. Para él, la pobreza actual no es solo una falta de recursos, sino que viene “inyectada” por fenómenos externos y agravada por factores sociales tóxicos:
“Hay hoy un fenómeno que no existía antes, que es la migración tan grande que hay. Entonces, los márgenes de pobreza los dispara, le inyectas pobreza a tal punto que se disparan los indicadores. Lo que sí yo he visto es que la pobreza poco a poco ha variado. Lo que sí me duele es que a la pobreza se le está adhiriendo la violencia, por tolerancia, la violencia y ni se diga el problema de droga. Eso sí nos está matando”.
Con más de 150 mil niños impactados mensualmente, su obra sigue siendo un baluarte contra la exclusión en la región.
El Padre Sergio Valverde ha dedicado su vida a una misión sin precedentes, bajo una premisa de entrega absoluta: “Nunca he tenido salario ni lo tendré… todo lo hago libre porque esta es mi vida, en mi misión es mi máxima diversión”, concluye.
