¿Ovnis en volcanes de Costa Rica?

Experto lo explica

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Una grabación realizada por una cámara de la Red Sismológica Nacional en el volcán Poás, el 1º de mayo, reactivó el debate sobre la presencia de objetos voladores no identificados (Ovnis) en zonas volcánicas de Costa Rica.

Alejandro Sáenz, encargado del CIAL Observador Ovnis Costa Rica, explicó que el video, de acceso público, muestra un objeto que realizó dos pasadas con la misma trayectoria, lo que podría sugerir una ruta preestablecida por control remoto.

“El objeto presenta luces estroboscópicas y un movimiento lineal, no oscilante, lo que nos llevó a pensar que podría tratarse de un dron”, indicó.

Sáenz aclaró que el objetivo del equipo no es asumir de inmediato que se trata de tecnología extraterrestre.

“Hacemos un análisis técnico. No nos dejamos llevar por la emoción. En cada caso aplicamos filtros: tipo de luz, trayectoria, presencia de estudios científicos cercanos, características térmicas o condiciones meteorológicas”, afirmó.

Incluso informaron que este caso está bajo análisis y que planean comunicarse con la Universidad de Costa Rica para consultar si, en ese horario, se realizaban estudios específicos en la zona del Poás.

No obstante, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), a través de un video, explicó que, en horas tempranas del jueves, efectivamente, se encontraban realizando estudios en el Poás.

Aunque el Ovsicori descartó que el fenómeno registrado en el volcán Poás se tratara de un Ovni, Sáenz aseguró que en los volcanes Irazú y Turrialba han documentado, durante años, objetos similares.

“Hemos captado esferas brillantes, a veces del tamaño de un balón de fútbol, que vuelan a alta velocidad y se detienen justo sobre los cráteres. Las llamamos ‘caneplas’ o esferas de monitoreo. Su comportamiento no corresponde al de drones ni aeronaves convencionales”, relató.

El observador indicó que existe una posible correlación entre la presencia de estos objetos y la actividad volcánica.

“Hemos visto cómo estas esferas se sitúan sobre las fumarolas o plumas de ceniza, y justo después se producen erupciones. En otros casos, ingresan en la nube volcánica y la actividad disminuye. No tenemos una explicación concluyente, pero lo hemos registrado en reiteradas ocasiones, especialmente en el Turrialba”, detalló.