Otro símbolo nacional no cabe en malla curricular

Quienes tienen 30 o quizá un poco más debieron aprender todo acerca de los 8 símbolos nacionales que había en esa época y los cuales precisamente se sentía que nos representaban como país. Estos eran la Bandera, el Escudo Nacional, la Guaria Morada, el Árbol de Guanacaste, el Yigüirro, la Carreta Típica, el Venado Cola […]

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Quienes tienen 30 o quizá un poco más debieron aprender todo acerca de los 8 símbolos nacionales que había en esa época y los cuales precisamente se sentía que nos representaban como país.

Estos eran la Bandera, el Escudo Nacional, la Guaria Morada, el Árbol de Guanacaste, el Yigüirro, la Carreta Típica, el Venado Cola Blanca y la Marimba. Todos ellos gritaban a los cuatro vientos lo que significaba ser costarricense.

Sin embargo, con el paso del tiempo se fueron agregando a la lista otros que para muchos nos reflejan como país o recuerdan momentos importantes vividos por los costarricenses, como la Antorcha de la Independencia que marca un antes y un después en la existencia de Tiquicia.

Lastimosamente, en la Asamblea Legislativa desde las dos legislaturas anteriores agarraron como hobby estar creando símbolos nuevos a diestra y siniestra, sin pensar siquiera si de verdad lo que quieren oficializar nos representa como país.

Entonces a los 9 existentes se sumaron los crestones del Parque Nacional Chirripó, las esferas indígenas precolombinas, el Teatro Nacional, el Café, el Oso Perezoso, la Mariposa Azul Morpho, la Mascarada y el Manatí.

Ya en este escenario hay que tener claro que los símbolos nacionales o patrios son aquellos que representan al país y además nos diferencian de otras naciones y que además deben difundir los valores de la historia y los personajes célebres del lugar. 

Si bien muchos de los animalitos que se han propuesto son muy lindos, no podemos poner toda la abundante fauna nacional, porque si no se perdería el significado de esta práctica. 

Ahora resulta que están proponiendo dos símbolos nuevos, el Colibrí y el Pez Vela, especies hermosas, coloridas y que representan mucho para algún pueblo, pero no tapemos el sol con un dedo: el agregarlos a un ya muy nutrido listado existente no nos sumará nada como país. 

 Además, si lo que quieren es decir que en el país se cuidan y preservan los bosques, para esa gracia ya tenemos otros animales como el oso perezoso, el manatí y la mariposa azul morpho. 

Pero además decir que con esto se generará empleo y oportunidades para la gente de las zonas que se dedican a la pesca del pez vela se torna un discurso sin fundamentos, ¿o será que alguien puede demostrar con números concretos cuánto beneficio económico ha generado por lo menos uno de los símbolos aprobados en los últimos 8 años?

Y, como si esto no fuera suficiente, al listado podrían sumarse el cacao, el acta de independencia, la campana de la libertad y Dios sabrá cuantos más…

Lo que sí está claro es que la malla curricular de Estudios Sociales ya no aguanta un solo símbolo más, porque al paso que vamos los padres de la patria propondrán toda la flora y fauna del país, los edificios simbólicos ym no es en son de chota, quizá hasta la famosa platina que tantos dolores de cabeza nos ha dado. 

Los diputados se quejan cuando la población los critica porque solo tiran “proyectos chayote”, pero es que tampoco plantean iniciativas para resolver los verdaderos problemas de Costa Rica. 

¿O será que a punta de símbolos nacionales en este país se acabarán la pobreza y la falta de empleo, o que gracias a esto desaparecerán la delincuencia, la inseguridad y hasta las bandas de narcotraficantes que están matando gente a diestra y siniestra?

El país necesita seriedad, proyectos que lo pongan a caminar. Un buen consejo de los abuelos es “no se preocupe, ¡ocúpese!”. Es justo y necesario que los diputados se pongan a trabajar en cosas que de verdad beneficien a la población costarricense.

 

“Ahora resulta que están proponiendo dos símbolos nuevos, el Colibrí y el Pez Vela, especies hermosas, coloridas y que representan mucho para algún pueblo, pero no tapemos el sol con un dedo: el agregarlos a un ya muy nutrido listado existente no nos sumará nada como país”.