
El expresidente de la República y Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, afirmó que la devastación provocada por la minería ilegal en Crucitas es una tragedia ambiental que, a su criterio, pudo evitarse si el proyecto minero original se hubiera desarrollado bajo regulación estatal.
A través de un pronunciamiento en sus redes sociales, Arias aseguró que los daños registrados en la zona representan uno de los impactos ambientales más graves del país.
“La devastación ambiental causada por la minería ilegal en Crucitas es una tragedia que, lamentablemente, pudimos evitar”, expresó.
El exmandatario señaló que estudios sobre contaminación por mercurio y drenaje ácido reflejan la magnitud del problema.
“El daño ambiental es, probablemente, el peor del que tengamos registro en la historia de nuestro país”, sostuvo.
Arias indicó que la situación no solo afecta el ambiente, sino que también implica riesgos para la salud pública y una oportunidad perdida para el desarrollo de San Carlos.
“Esto nos genera profunda frustración y tristeza. No solo representa un terrible riesgo de salud pública y una grave amenaza para nuestra biodiversidad, sino que es símbolo de una oportunidad perdida”, manifestó.
En su mensaje, Arias defendió la minería moderna bajo esquemas regulados y cuestionó la prohibición de la minería a cielo abierto mientras el país continúa utilizando productos que dependen de esa actividad.
“Me parece contradictorio que Costa Rica prohíba la minería a cielo abierto, pero consuma y produzca cada vez más productos fabricados con componentes que requieren de esa minería”, afirmó.
El exgobernante comparó además el proyecto original de Crucitas con la minería ilegal que hoy opera en la zona.
“El oro de Crucitas iba a ser extraído en condiciones reguladas y supervisadas”, aseguró, mientras que “los coligalleros nicaraguenses, en cambio, han contaminado la zona con mercurio”.
Arias recordó que el proyecto avanzó durante varias administraciones y defendió que contemplaba inversión social, generación de empleo y compromisos ambientales, incluyendo reforestación y cierre técnico de operaciones.
“Si el proyecto Crucitas se hubiera desarrollado como estaba planificado, las labores de extracción habrían finalizado en el año 2020, y para hoy estaría concluido el cierre técnico”, concluyó.

