“Oraba a Dios para que me diera fuerzas”

Su fe y el amor a Dios le dieron a María Jovita Bonilla Zúñiga la fuerza para salir de ese guindo, tras el fatal accidente en Cambronero.  Esta señora iba con la intención de visitar a sus familiares en Ortega de Santa Cruz, viajaba junto a su hermano José Andrés, quien vive en esa localidad.  […]

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Su fe y el amor a Dios le dieron a María Jovita Bonilla Zúñiga la fuerza para salir de ese guindo, tras el fatal accidente en Cambronero. 

Esta señora iba con la intención de visitar a sus familiares en Ortega de Santa Cruz, viajaba junto a su hermano José Andrés, quien vive en esa localidad. 

“Ese día yo iba para donde mi mamá. Seis meses antes a ella le cortaron una pierna, entonces ese día decidí ir a llevarle comida, ropa y verduras. Mi hermano, que vive con ella, se fue conmigo”, relató.

Antes de llegar al lugar donde se produjo el accidente ambos comentaban sobre lo fuerte que llovía y la gran cantidad de agua que bajaba de las montañas, luego de pasar por San Ramón y comenzar el descenso por Cambronero. 

De un momento a otro se escuchó un golpe y el autobús empezó a dar vueltas sin control hacia el fondo del precipicio. 

“Estaba lloviendo bastante fuerte, estábamos preocupados por cómo estaba la carretera y en ese momento sentimos un fuerte golpe y la caída del bus. Le decía a Dios que nos ayudara y oraba para que me diera fuerzas. Sentí el impacto y salimos dando vueltas”, recordó. 

Esta sobreviviente, quien es miscelánea en una empresa, cuenta que fue de los momentos más duros y angustiantes que ha vivido, pues a como pudo salió por una de las ventanas y que hacia abajo podía ver y escuchar a personas que gritaban y pedían auxilio, mientras caía un fuerte aguacero. 

“Tenía los brazos quebrados, la clavícula derecha, golpes en la cabeza, en el pulmón izquierdo y en la pierna derecha se me partió el músculo. A como pude fui saliendo, le dije al Señor que me diera fuerzas para subir”, narró. 

Ella asegura que su hermano fue quien le salvó la vida, pues “si él no hubiera ido estaría muerta. Yo quedé prensada en el bus y él logró soltarme, mis zapatos y mi enagua quedaron dentro del bus”. 

 

UN ÁNGEL

 

Bonilla recuerda que cuando intentaba subir a la carretera se le acercó un muchacho que le ayudó, sin embargo, después de salir de la montaña no volvió a verlo.

“Él me sacó del guindo y me ayudó a salir a la carretera, él continuó colaborando con las demás personas que intentaban salvarse. Luego me quedé buscando a ese muchacho, incluso le pregunté a mi hermano, pero no supimos más de él, se desapareció. Pienso que fue un ángel de la guarda que Dios nos mandó”, confesó. 

Ella le contó a DIARIO EXTRA que el 1º de mayo volvió a subirse a un bus de esa ruta para ir a ver a su madre y fue una pesadilla, pues el clima estaba como el día de la tragedia, con mucha lluvia y viento.

“Empecé a recordar todo lo del accidente. Iba sola, sentí mucho miedo y fue muy difícil”, comentó. 

Bonilla estuvo incapacitada cinco meses, hasta el 23 de febrero, e incluso planteó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional para obtener información del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el Instituto Nacional de Seguros (INS), en procura de que algún ente se encargue de la atención médica que recibió tras el accidente. 

Ha intentado obtener, desde octubre de 2022, datos de ambas instituciones y a la fecha no tiene resultados positivos. 

“Todavía tengo señas y cicatrices de las heridas de ese día, incluso algunas molestias en las rodillas y en un ojo”, concluyó.