
El canciller Manuel González vuelve a ser foco de crítica y cuestionamientos, esta vez por transgredir uno de los principios sobre los que el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, alardeó que caracterizaría a su gobierno: la transparencia.
Tal como lo demostró ayer DIARIO EXTRA, el jefe de la diplomacia nacional mintió en una entrevista a este medio para encubrir el ausentismo de la embajadora costarricenses en Austria, Pilar Saborío Rocafort, prima del candidato presidencial del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Rodolfo Piza.
Los legisladores aseguran que es “inaceptable” que González trate de ocultar información para proteger una falta de una funcionaria en el servicio exterior. El libertario Otto Guevara aseguró que este hecho suma al debilitamiento de la imagen de esta administración en materia de transparencia.
“El Presidente hizo una promesa el 8 de mayo de 2014 de promover y exigir a su equipo transparencia. El canciller no ha venido haciendo las cosas bien, es hora que el Presidente le llame la atención y nos demuestre su liderazgo en esa materia”, dijo Guevara.
El congresista de Alianza Demócrata Cristiana, Mario Redondo, aseguró que el canciller debe tratar a todos los funcionarios por igual y por ningún motivo debió ocultar las ausencias de Saborío. También insistió en que Solís le pida cuentas.
“Eso es inconveniente, bajo ninguna circunstancia él debe tener esas preferencias hacia un subalterno y menos ocultar a la prensa sus faltas. La rigurosidad de la que el Presidente habló en materia de transparencia y rendición de cuentas está una vez más en tela de duda”, aseguró Redondo.
El liberacionista Ronny Monge expresó que, si bien la corrupción y la falta de transparencia son censurables para cualquier gobierno, lo es más para el de Luis Guillermo Solís, que no solo prometió hacer la diferencia en la manera de nombrar, sino en la función pública. “El Presidente, si se toma en serio su promesa, debería pedir cuentas a todo su gabinete, pero sobre todo al canciller, pues ya es demasiado lo que se ha ventilado”, acotó Monge.
El canciller de la República, Manuel González, mintió para proteger a la embajadora costarricense en Austria, Pilar Saborío Rocafort.
A la embajadora Saborío se le abrió un proceso administrativo en octubre de 2015, luego de que dos funcionarios de la embajada la acusaran de ausentarse de su trabajo por periodos prolongados, además por realizar una actividad protocolaria sin autorización y por mandar a hacerse tarjetas de presentación con fondos públicos. Por dichas faltas el canciller González la amonestó de forma escrita el 27 de abril de 2016.
En febrero anterior cuando DIARIO EXTRA le consultó en una entrevista al Ministro sobre el proceso administrativo que se abrió en contra de la embajadora, González le bajó el tono al tema y negó que la funcionaria se hubiera ausentado de su trabajo.
“Eso no se pudo demostrar, lo de ausentarse del trabajo. Lo otro fue… ¿qué había sido, María? (preguntó a su asesora). Fueron varias razones y se hizo un procedimiento administrativo en ese caso”, respondió en esa ocasión.
Sin embargo, en el oficio DGSE-865-2016, la entonces directora general del Servicio Exterior, Xinia Vargas, les respondió a los denunciantes de la embajadora Saborío sobre las decisiones del canciller tras sus acusaciones, así como las medidas disciplinarias que le impuso.
En ese oficio Vargas transcribió, para conocimiento de los demandantes, el texto escrito por el ministro González a la embajadora.
“En el caso concreto se concluye que de los hechos que le fueron endilgados se comprobó el pago de sus tarjetas de presentación con fondos públicos, que realizó una actividad protocolaria sin autorización y que se ausentó de la misión, sin autorización previa y sin comunicar a la Dirección General de Servicio Exterior por periodos prolongados.
Lo anterior trasgrede, como también se dijo, las normas de la Contraloría General de la República, las directrices internas del Ministerio y el Reglamento al Estatuto del Servicio Exterior de la República”, señaló González.
En la entrevista en que el ministro mintió para ocultar las faltas de la embajadora, González negó que esos actos fueran corrupción y que estuviera protegiendo a la prima de Rodolfo Piza.