
En el marco del Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, celebrado cada 18 de junio, los organismos internacionales advierten que estas narrativas actúan como señales de advertencia que suelen preceder a la violencia física y a crímenes atroces, especialmente en redes sociales.
El sociólogo Guillermo Acuña señala que este fenómeno tiene sus raíces en construcciones históricas relacionadas con el poder político y económico sobre grupos minoritarios.
Al respecto, el experto advierte sobre la peligrosidad de estos mensajes cuando provienen de figuras con cargos públicos.
“Estas narrativas cargadas de mensajes de odio podrían, peligrosamente, derivar no solo en discursos, sino también en prácticas de violencia”, explicó Acuña.
La era digital ha exacerbado esta problemática mediante la distribución masiva de contenidos en plataformas virtuales.
“Esta proliferación tiene que ver justamente con el anonimato que hay tras las redes sociales y esto, de alguna manera, aumenta la proliferación de estas narrativas violentas que están orientadas a causarle daño emocional hacia las personas”, reseñó.
Esta hostilidad en línea afecta de manera crítica a la infancia, expone a niños y niñas al acoso y a comentarios dañinos potenciados por la inteligencia artificial.
No obstante, la estrategia de la ONU subraya que, dado que el odio es una conducta aprendida y no innata, la educación y la alfabetización digital son las herramientas fundamentales para desaprender los prejuicios y fortalecer la empatía en la sociedad.
Para frenar este avance, resulta vital que individuos, medios de comunicación y líderes sociales asuman el deber moral de denunciar y rechazar cualquier mensaje ofensivo.
