
Los vecinos de Tibás están preocupados por la creciente ola de criminalidad que golpea al cantón. La situación llegó a tal punto que no se sienten seguros ni en sus propias casas.
Recientemente, un joven de tan solo 24 años falleció producto de un intento de asalto a su vivienda y esta semana otro vecino por poco muere a manos de un hombre que aparentaba ser funcionario del AyA.
Ambos hechos ocurrieron en el sector de Llorente. Sin embargo, este no es el único lugar en que los tibaseños son víctimas de los antisociales.
Hay distritos, como Cuatro Reinas y Colima, donde incluso delincuentes en motocicleta han despojado a estudiantes de sus libros, bultos y zapatos.
Una de las víctimas del hampa comentó en redes sociales que ya no puede ni salir a hacer deporte, mientras los comerciantes hacen un llamado a otros para que no dejen entrar a cualquiera a los establecimientos.
En las paradas de bus, tampoco hay seguridad. Los robos se tornan recurrentes y prueba de ello es que, en las cercanías de La Florida, se cometieron tres asaltos en una misma semana con el mismo patrón y, lo peor, a pocos metros de la delegación de esa comunidad.
Un actor principal en los casos recientes es un vehículo negro, en el que se presume viajan tres sujetos con armas de fuego, con el que también habrían intentado trabar un portón eléctrico para ingresar a una vivienda hace pocos días.
Adicionalmente, por el sector de Walmart, ha habido reportes de agresión con arma blanca y algunos vecinos lo atribuyen a la cercanía de precarios.
Los celulares serían el artículo más buscado por los antisociales, además de computadoras personales y el dinero de las víctimas.
NO HAY PRESUPUESTO
Consultada sobre el tema, la Municipalidad de Tibás respondió que tienen una limitante legal y presupuestaria para echar a andar la Policía Municipal por la que tanto clama la comunidad.
Una de las ideas consiste en instalar parquímetros para financiar a este cuerpo policial, porque está claro que la Fuerza Pública no da abasto. Se tuvo información de que hay 90 policías asignados al cantón por el Ministerio de Seguridad, no obstante, trabajan por horarios.
Las cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) indican que, en Tibás, las denuncias por asaltos pasaron de 177 a 275 entre los años 2011 y 2017, es decir que aumentaron en un 55%.
Sobre la efectividad de las cámaras de vigilancia recién instaladas, indicaron que el proyecto empezó a generar información a partir del 24 de enero, fecha cuando la Fuerza Pública se hizo cargo del centro de monitoreo.
“En total se han atendido más de 20 solicitudes por parte de funcionarios del OIJ con respecto a demandas por robo. Además, oficiales de la Fuerza Pública ya detuvieron a sujetos sospechosos de asaltos y han decomisado carros”, indicaron a marzo del presente año.
También señaló la Municipalidad que actualmente existe un proceso de lesividad desde 2013, que lo interpuso el Concejo Municipal anterior.
Esto impide que la administración nombre plazas nuevas y por lo tanto las de la Policía Municipal no pueden nombrarse. Tampoco hay un presupuesto establecido para este proyecto.
Frente a dicho escenario, los vecinos se están organizando en algunas comunidades para emprender sus propias acciones comunitarias contra el hampa, con miras a crear barrios seguros e incluso algunos ya cuentan con seguridad privada.