Ojalá que la iniciativa no sea flor de un día

Con la entrada a clases, los padres de familia tienen que quebrarse el coco para ver qué les mandan de merienda a sus hijos y quienes no tienen solvencia económica estaban deseando que volvieran las lecciones para que así sus niños hicieran unas comiditas al día. Se sabe que hay familias sin posibilidades de tomar todos los tiempos de comida, en algunos casos apenas comen una vez, o en ocasiones ninguna, de modo que los comedores escolares resultan una gran salvada.   

Fernando Obaldía niega haber promovido ruptura de quorum.

Con la entrada a clases, los padres de familia tienen que quebrarse el coco para ver qué les mandan de merienda a sus hijos y quienes no tienen solvencia económica estaban deseando que volvieran las lecciones para que así sus niños hicieran unas comiditas al día.

Se sabe que hay familias sin posibilidades de tomar todos los tiempos de comida, en algunos casos apenas comen una vez, o en ocasiones ninguna, de modo que los comedores escolares resultan una gran salvada. 

Las autoridades de Educación decidieron modificar los menús que se usan en los comedores escolares de los centros educativos, pues se ha encontrado que cada vez más niños padecen de obesidad. El programa lleva por nombre “Costa Rica saludable” y lo ideó la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica (UCR), ojalá que se hayan tomado en cuenta todas las aristas y situaciones vividas en el país. 

Ahora, en lugar de darles a los alumnos uno o dos tiempos de comida, les brindarán cinco, pero se variarán los alimentos para ayudarlos a mantener un peso adecuado a su edad y estatura.

Se trata del desayuno, un complemento, el almuerzo, un complemento de la tarde y la cena, esto, por supuesto, en los centros que, dependiendo del horario, los estudiantes lo requieran.

Corresponde a las encargadas de los comedores escolares encontrar la manera de hacer que las verduras y las frutas se vean apetecibles para los niños, pues si no de nada servirá la inversión y la comida se desperdiciará. Con los más pequeños de la casa, sí aplica eso de que el gusto entra por los ojos.

Sin embargo, estos cambios en la alimentación también deben acompañarse de una variación en los hábitos de los niños y los jóvenes, pues de nada sirve comer mejor si pasan todo el día en un sillón, con un teléfono o tablet en la mano, o jugando videojuegos en computadoras o consolas.

Esta iniciativa de la comida requiere además actividad física que contribuya a bajar de peso a los menores que lo requieran, pues cada vez más niños tienen un peso inadecuado y eso los vuelve más propensos a padecer enfermedades propias de los adultos.

Asimismo, más vale que los padres de familia no se traigan todo este esfuerzo abajo dándoles a sus hijos cuanta comida chatarra se eliminó de los centros educativos, pues si no de nada servirá la iniciativa. 

Si el proyecto se aplica al pie de la letra y todos lo respetan, esperemos que los resultados a corto plazo sean de admirar. Ojalá no pase lo que se dio hace unos años, cuando se quitaron ciertos productos de las sodas escolares, pero los padres igual las enviaban en la merienda. 

Padres y centros educativos deben hacerse una yunta importante para, de esta manera, jalar hacia el mismo lado, pues los niños nunca le encontrarán el gusto a la alimentación saludable si en casa solo les dan comida chatarra, que no les permite crecer grandes y fuertes, pero además puede provocarles enfermedades que antes eran propias de los grandes.

No podemos obviar que muchos niños y adolescentes padecen de diabetes, triglicéridos, colesterol y otras enfermedades que antes se veían solo en personas muy mayores. 

La mala alimentación y la falta de ejercicio provocaron que, desde tempranas edades, muchos deban consumir grandes cantidades de medicamentos para llevar lo más cercano a una vida normal.