
El homicidio de dos menores ocurrido en Barrio Cuba continúa en investigación y, hasta el momento, las autoridades no han cerrado una hipótesis definitiva sobre lo sucedido.
Sin embargo, Michael Soto director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) indicó que el análisis del caso permitió establecer algunos escenarios preliminares y factores clave que rodearon el ataque.
De acuerdo con la línea de investigación que maneja la Policía Judicial, el hecho no habría sido un ataque indiscriminado ni una acción planificada por tratarse de una transmisión en vivo en redes sociales.
La principal hipótesis apunta a que una de las personas presentes en el lugar pudo haber sido el objetivo específico del agresor.
Según el análisis policial, el atacante habría llegado con la intención de disparar contra una persona en particular y, en ese contexto, se generó la acción violenta que terminó cobrando la vida de los menores.
El caso se mantiene en revisión constante debido a su complejidad y a la necesidad de corroborar cada elemento probatorio.
Las autoridades también señalaron que este tipo de hechos refleja un patrón recurrente en muchos homicidios cometidos por sicarios en el país.
De acuerdo con los análisis del OIJ, la mayoría de los gatilleros actúan con poca destreza en el manejo de armas, lo que provoca errores, disparos indiscriminados y víctimas colaterales.
Además, en varios casos documentados, los sospechosos detenidos en flagrancia presentan altos niveles de consumo de drogas, condición que influye en su comportamiento, percepción del entorno y capacidad para ejecutar el ataque.
Esta combinación de impericia y consumo de sustancias incrementa el riesgo para personas que no tienen relación alguna con el conflicto criminal.
El OIJ indicó que las diligencias continúan abiertas y que se siguen valorando pruebas, testimonios y registros para determinar con mayor claridad las responsabilidades y las circunstancias que rodearon el crimen.