Oferta electoral no termina de calentar

Las elecciones presidenciales están muy cerca, para ser precisos a tres meses y 15 días. Para esta campaña los costarricenses tendremos la oferta más amplia como nunca en la historia. Un total de 13 candidatos aspiran a tomar las riendas del país para los próximos cuatro años. Un paciente internado con múltiples problemas llamado Costa […]

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Las elecciones presidenciales están muy cerca, para ser precisos a tres meses y 15 días. Para esta campaña los costarricenses tendremos la oferta más amplia como nunca en la historia. Un total de 13 candidatos aspiran a tomar las riendas del país para los próximos cuatro años.

Un paciente internado con múltiples problemas llamado Costa Rica, ahogado en una crisis fiscal que irresponsablemente los partidos políticos no han querido resolver por años. Una inseguridad ciudadana que se agrava con la infiltración del narco y el crimen organizado. 

Un sistema educativo público que sigue sin poder equilibrar las oportunidades entre los que menos tienen y los que sí pueden pagar educación de alta calidad. Un Estado atrofiado, que bloquea al empresariado, que se llena de trámites innecesarios, que no tiene claro el rumbo, que ha puesto en peligro su sistema de salud, que no tienen soluciones al desempleo, al colapso vial, a la falta de infraestructura y a la pobreza que debería avergonzarnos a todos.  

A las puertas de un nuevo cambio en el poder, para la mayoría de los costarricenses la variedad de aspirantes no es reflejo de calidad o de confianza. 

Eso es al menos lo que deja ver la más reciente encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) y la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica (UCR) dada a conocer esta semana.

Un dato revelador de esta fotografía del electorado dice que un 65,7% de los ciudadanos no tiene simpatía por ninguno de los partidos políticos.

Si bien, ya ha sido tradición que en nuestro país exista poco o nula afiliación partidaria, lo cierto es que de momento ninguno de los 13 aspirantes tampoco encanta al electorado.

La misma encuesta nos dice que un 40,3% de los electores no sabe por quién votar a menos de cuatro meses. 

El partido de los indecisos no solo es mayoría, sino que es el fiel reflejo de una sociedad que está apática y harta de una clase política que ha pecado ya no solo de incapaz, sino también de corrupta.

En estos momentos el país vive uno de sus momentos críticos más grandes. Por ejemplo, el llamado caso del Cementazo, que, gracias al trabajo valiente de la prensa nacional, ha destapado el cáncer que como nunca antes se manifiesta en los tres poderes de la República. 

Por supuesto que la apatía política electoral a raíz de las revelaciones del Cementazo podría explicar esta y muchas otras encuestas que sigan apareciendo. Sobra decir que este será un tema infaltable en los debates electorales, pero también exigimos de los candidatos propuestas y soluciones a los problemas. 

Ya no más promesas imposibles o ideas populistas. 

Bienvenida sea la “limpia”, y que sea el voto en las urnas el que aplique el castigo más doloroso a los políticos y las agrupaciones que han jugado sin pena alguna con las instituciones públicas y con el patrimonio de todos nosotros.

Lo cierto es que todos en este país esperamos que la clase política honesta, correcta, que tenga deseos de servir y no de servirse levante la mano y dé un paso al frente.

Esta es quizás la mejor oportunidad para ello. Las opciones están ahí y se requiere del elector un voto informado y responsable. 

Lea, busque y consulte. Si de verdad queremos una Costa Rica distinta y acabar con el cáncer que corrompe el sistema y pone en peligro la democracia la oportunidad está servida el 4 de febrero del 2018. 

Quedarse en la casa no es una opción, pero hacer un voto consciente es el mejor regalo que se les puede hacer al país y a todos.