
El inicio del curso lectivo 2026 no solo marca el regreso a las aulas, sino también un momento de reflexión sobre el rumbo de la educación en el país. Así lo planteó la Comisión Nacional de Cultura y Educación de la Conferencia Episcopal (Conace), que emitió un mensaje centrado en la necesidad de repensar las prácticas educativas en un contexto social desafiante.
La comisión reconoce que el comienzo de clases ocurre en medio de factores que generan incertidumbre, entre ellos las secuelas de la pandemia y una realidad nacional marcada por la violencia. Sin embargo, el pronunciamiento insiste en que estos elementos deben ser una oportunidad para impulsar cambios.
El mensaje hace referencia al impacto de la crisis sanitaria, que profundizó brechas y alteró dinámicas de aprendizaje, así como al riesgo de que la violencia se convierta en una condición normalizada.
Frente a este escenario, los obispos plantearon que el curso lectivo 2026 debe asumirse como un punto de inflexión.
Uno de los énfasis del mensaje recae en la innovación pedagógica. La comisión insta a evitar la repetición de modelos que considera agotados y a promover estrategias que fortalezcan el pensamiento crítico.
Asimismo, se hace un llamado a enfrentar de manera decidida la violencia, pues destacan que los centros educativos deben consolidarse como espacios de diálogo, escucha y convivencia pacífica.
El pronunciamiento también remarca la importancia del compromiso compartido. Docentes, padres de familia, autoridades educativas y la sociedad en general son señalados como actores clave en la tarea de transformar los desafíos en fortalezas.