Números alegres

La Sra. Ministra de la Presidencia, en su estreno no más, convoca a algunos jefes de fracción legislativos, no a todos, y ni siquiera a otros diputados independientes; le faltó elegancia y desperdició cálculo político. Esto para dirigir, en compañía de la Sra. Ministra de Planificación, una reunión en la que irían a revelar detalles […]

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La Sra. Ministra de la Presidencia, en su estreno no más, convoca a algunos jefes de fracción legislativos, no a todos, y ni siquiera a otros diputados independientes; le faltó elegancia y desperdició cálculo político. Esto para dirigir, en compañía de la Sra. Ministra de Planificación, una reunión en la que irían a revelar detalles de lo que el Gobierno propondría como parte del planteamiento de ajuste fiscal, ante el FMI. Sin duda, la agenda despertó interés en los invitados; al fin se sabría con qué se presentaría la propuesta a ese organismo. Pero resulta que fue, básicamente, un aumento de un punto en el IVA y gravar las transacciones bancarias. Tal parece que así lo dijeron o… al menos que las y los legisladores las hayan malinterpretado, me cuesta creerlo. No obstante, en pocas horas después, ya en un segundo momento, emerge el Ministro de Hacienda, ausente en aquella reunión y, sale a negar, públicamente, que eso esté en la propuesta al FMI. No sería de extrañar que, en algún otro espacio, salga de la penumbra y haga su aparición el Presidente, quien igualmente brilla por su ausencia siempre y, a manera de redención, intente imponer su “autoridad y liderazgo” para dejar zanjado este desaguisado. El mal sabor de boca que nos queda estriba en que es harto sabido que nadie quiere más impuestos, ni en la Asamblea Legislativa ni, mucho menos, el pueblo o la empresa privada generadora de empleo y esperanza de la reactivación económica que ya no los soporta. Es incomprensible que se “monte” este show por si pasan. Cabe la pregunta: ¿Quién gobierna nuestro país? Seguro que no tienen un plan B, a lo sumo algunos otros “ases debajo de la manga”; si no estamos desarmados y haremos ridículo en el FMI. Y… hablando de “comodines”, ya los diputados rechazaron el impuesto a rendimientos de pensiones, así como el mismo FMI rechaza incluir planes de Hacienda Digital y Sicop en el ajuste fiscal… ¡No son medibles! Entonces, ¿para qué contar con eso? El mentado proyecto de Empleo Público requiere tiempo y pensamiento, debe incluir funcionarios actuales sin siquiera aumentar a quienes no estén al nivel, congelar hasta que lo alcancen y nada de familias de puestos privilegiadas. Es lo que se llama números alegres, además de que fácilmente se percibe la estrategia de Gobierno en llevar estos delicados asuntos al límite del tiempo y así comprometer a los actores inmediatos siguientes, en el caso las y los diputados. Como decía un amigo (q.d.D.g.): “Hasta el masoquismo tiene un límite”-
Lo único que se me ocurre como pendiente es el 25% con que se pretende gravar los premios de los sorteos de la JPS. Es obvio que desconocen la situación de esa benemérita Institución que, personalmente y muy a mi pesar, la veo camino al colapso. La pandemia la está dejando sin la fuerza de ventas tradicional, los revendedores, con todas las consecuencias sociales para estos costarricenses. Se ha tenido que reducir los sorteos semanales por falta de colocación y, los que aún ejercen como revendedores, con todo el riesgo de contacto y contagio, devuelven mucho del producto sin vender. Seguro que no lo habrán tomado en cuenta e hicieron números alegres, como si nada estuviera pasando, cuando apliquen ese gravamen habrá menos compradores y, por ende, menos venta. El pretexto que argumentan es que lo que se grava es el premio, y si hay menos venta habrá que reducir los premios y, todo tiende a hacer menos atractiva la compra. Aún si hay tanta devolución de billetes y, el premio le queda a la JPS, como ya ha sucedido, ¿le cobrarían el impuesto? Iría en detrimento de lo mucho que asiste a organizaciones de beneficencia.
Pero, en fin… ante un Gobierno obcecado y soberbio resulta imposible hacerles entender que la ruta correcta y justa es el recorte del gasto, no la contención, y la reducción del aparato estatal en su real dimensión y, esto pasa por cerrar instituciones inoperantes y que perdieron su razón de ser, refundir algunas para evitar duplicidad de funciones y, sí, quienes queden desempleados, se les ayude e invite al emprendedurismo y reiniciar la reactivación económica. El recordado comunicador Parmenio Medina P. usaba una frase: ¿Qué les dan de comer que los vuelven tan…? (me reservo el último término).