Nuevo hospital geriátrico: noticia de esperanza

Mons. José Rafael Quirós Arzobispo Metropolitano de San José

Con inmensa alegría para los costarricenses, se ha anunciado la construcción de un nuevo hospital geriátrico para concluir en 2032, lo cual no solo representa una inversión en infraestructura, sino un compromiso con la dignidad y el cuidado de nuestros adultos mayores. 

La noticia es motivo de esperanza para la atención especializada de aquellos que han dedicado la vida al servicio de sus familias y comunidades.

La Iglesia ha sido una voz constante en la defensa y promoción de esta población, advirtiendo contra una cultura que los margina y descarta cuando ya no son considerados “útiles”.

El papa Francisco advierte que esta mentalidad deshumanizante priva a la sociedad de su historia y raíces: “El diálogo entre los niños y los abuelos es fundamental para evitar el crecimiento de una generación sin pasado, es decir, sin raíces” (15 de junio de 2022).

Esta afirmación coincide profundamente con la realidad de nuestro tiempo, en el que la prisa anula la escucha y la productividad parece definir el valor de las personas.

¿Por qué es tan importante un nuevo hospital geriátrico?

El envejecimiento de la población es un desafío que no podemos ignorar. En Costa Rica, como en muchos otros países, el número de adultos mayores está aumentando y con ello las enfermedades crónicas asociadas a la edad, entre las cuales están: hipertensión, diabetes, afecciones cardiovasculares y neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Igualmente, la pérdida de movilidad y la fragilidad ósea son problemas comunes en la vejez.

Espacios de fisioterapia y rehabilitación ayudarán a los pacientes a mantener su independencia y calidad de vida. Para quienes enfrentan enfermedades terminales o condiciones que afectan gravemente su bienestar, este centro podrá ofrecer atención compasiva y especializada, asegurando que viva con dignidad hasta el final de su vida.

No ignoramos que la depresión y la ansiedad son problemas frecuentes en esta etapa, muchas veces ligados a la soledad. 

De allí, la necesidad de brindar apoyo psicológico, actividades recreativas y terapias especializadas para mejorar su bienestar emocional.

Un hospital geriátrico no es simplemente un centro de atención médica, sino un espacio diseñado específicamente para abordar las necesidades complejas de esta población.

No se trata solo de atender a los pacientes, sino de capacitar a sus cuidadores, ofrecer educación sobre el
envejecimiento saludable y promover una cultura de respeto y cuidado hacia los mayores.

Sin duda, esta valiosa labor la lleva a cabo el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Raúl Blanco Cervantes, no obstante, al ampliar su cobertura y servicios, se puede garantizar una mejor calidad de vida. 

Un pueblo que cuida de sus adultos mayores es un pueblo que honra su pasado y asegura su futuro. Que esta noticia nos motive a seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria.