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Según el ministro de Educación, José Leonardo Sánchez, la nueva una nueva propuesta del Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes presentada al Consejo Superior de Educación (CSE), traerá cambios, los cuales serán a partir del curso lectivo 2026.
Uno de esos corresponde a la evaluación de la conducta, que pasará a ser un rubro fortalecido y tendrá un peso importante para determinar si el estudiante aprueba o no el año lectivo.
“Antes, la conducta no formaba parte de las calificaciones ni se evaluaba de 0 a 100. Con la propuesta que estamos presentando al CSE, sí lo será”, explicó Sánchez.
El jerarca aseguró que se establecerán faltas gravísimas que harán que el estudiante pierda puntos en su calificación de conducta. Todos los alumnos iniciarán con una nota de 100, a la cual se le restarán puntos conforme incurran en faltas.
“El estudiante está función en conducta, pero conforme va haciendo actuaciones indebidas, se va clasificando. Las actuaciones se clasifican de faltas muy leves a faltas gravísimas”, puntualizó.
Medida cuestionada
Ante la modificación de este rubro, exjerarcas del MEP como Rocío Solís, exviceministra académica, mostró su preocupación. Solís recalcó que el reglamento no debe convertirse en un mecanismo punitivo, sino en un instrumento formativo.
“El sistema educativo es un sistema formativo, no represivo. Lo represivo está en la justicia penal juvenil. Pretender que con la rebaja de puntos se resolverán los problemas de conducta es un engaño. Lo que va a suceder es que muchos jóvenes terminarán fuera de las aulas, aumentando la exclusión y siendo presa fácil de la criminalidad”, señaló Solís.
La exjerarca añadió que la medida puede agravar la deserción escolar, pues en etapas como la adolescencia los estudiantes tienden a desafiar la autoridad.
“Conociendo la conducta estudiantil, muchos van a probar hasta dónde llegan, y con eso lo que se fomenta es más exclusión”, advirtió.
Criterio similar el de la psicóloga y especialista en prevención de las violencias, Ingrid Naranjo, pues coincidió en que la medida resulta más punitiva que preventiva y podría empeorar la situación de estudiantes en riesgo.
“Cuando todo se basa en el castigo, los chicos sienten que el sistema educativo no les ofrece un espacio para crecer. Ya afuera tienen castigos suficientes; la escuela y el colegio deberían devolverles esperanza, oportunidades y redes de apoyo”, señaló.
Asimismo, Naranjo recalcó la importancia de un enfoque restaurativo.
“Más que restar puntos, lo que debería promoverse es que los estudiantes asuman responsabilidad por sus actos y reparen el daño de forma formativa y no desde la represión”.
Por otra parte, esta medida podría afectar la permanencia del estudiante en el centro educativo, ya que tendría implicaciones no solo en la calificación, sino también en su continuidad académica.
Lo anterior debido a que existe la posibilidad de que el estudiante pueda ser separado de la institución por cometer faltas gravísimas.
Según explicó el ministro a Diario Extra, en caso de que eso suceda, posteriormente vendría un proceso correctivo de esas acciones.
Se le descontarán 50 puntos en la nota de conducta y, para no perder el año, deberá realizar un trabajo socioeducativo. Además, las faltas gravísimas serían, agresión física, consumo de bebidas alcohólicas, consumo o porte reiterado de sustancias psicoactivas y manifestaciones de violencia.
Actual reglamento
El artículo 73 del reglamento establece lo siguiente:
• Cada falta muy leve implicará un rebajo de 1 a 5 puntos del total.
• Cada falta leve implicará un rebajo de 6 a 10 puntos del total.
• Cada falta grave implicará un rebajo de 11 a 19 puntos del total.
• Cada falta muy grave implicará un rebajo de 20 a 32 puntos del total.
• Cada falta gravísima implicará un rebajo de 33 a 45 puntos del total.
