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El Benemérito Cuerpo de Bomberos emitió un sentido mensaje por el fallecimiento de un menor de 3 años en Pocosol de San Carlos tras caer a un pozo.
No tenemos un corazón de piedra y por eso, nos duele y nos duele muchísimo
Fueron cuestión de segundos para que desplazáramos personal especializado hasta el sector de Pocosol, en cuanto recibimos la noticia de que un niño, de tan solo 3 años, había caído a un pozo de 20 metros.
Desplazamos personal de la Zona Norte, Puntarenas y San José. Llegamos con muchísimo equipo, personal con amplio conocimiento en rescate, movilizamos personal de la Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano, llegamos con personal de rescate avanzado y paramédicos y desde luego que llegamos con nuestro personal de la Zona Norte, dispuesta a darlo todo.
Pero llega un momento en medio de la adrenalina donde una voz por radio interrumpe la esperanza cuando anuncia que el niño fue localizado sin vida. Y es ahí cuando nos quitamos la capa y el casco de bombero y nos ponemos los zapatos de la familia y comenzamos a sentir un dolor inimaginable.
Pensamos en ese niño juntando, riendo, sacando sonrisas y carcajadas y luego todo se transforma en desgracia.
Este tipo de emergencias nos duele y nos duele muchísimo.
A la familia del niño, le enviamos nuestras más sinceras condolencias.
Gracias hermanos de la Cruz Roja Costarricense por el trabajo en equipo, por haberlo intentado todo.
Las labores de rescate se prolongaron por al menos 5 horas en el sector, con decenas de hombres de Cruz Roja y Bomberos.

