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Cada uno de nosotros debe entender que nuestra manera de interpretar las situaciones, las personas y las conductas propias y de otros proviene de lo que somos, de lo más profundo de nuestro ser, de nuestra esencia, es de ahí de lo que estamos construidos, es de esa sustancia donde inicia o nace nuestra forma de ver las cosas.
Por eso al final no interpretamos o vemos las cosas, a la pareja y lo que esta hace como son en sí misma, porque al final mandamos, gobernamos y vemos las cosas según nuestro parecer.
Ahora, ¿por qué interpreto de una manera negativa las cosas que suceden a mi alrededor? Esa interpretación se construye o se forma a partir de la cultura familiar en la cual crecimos, de nuestra educación o falta de ella, de nuestros estudios, experiencias tanto agradables como desagradables.
La pregunta acá es: ¿cómo está mi alma? ¿Está enferma, es tóxica, está dañada por eventos que no se han superado ni sanado? ¿Está limpia o sucia, llena de gozo o con amargura? Esto es importante tenerlo claro, porque de lo que existe ahí sale la forma en que vemos las cosas y se debe entender que de eso se compone lo que somos. Un pozo con agua amarga o contaminada no puede dar agua dulce, limpia y sana.
Es por eso que muchas veces debemos preguntarnos: ¿Lo que yo interpreto de lo que otros hacen o sus decisiones es correcto? ¿Es real la forma en que yo veo la vida? Definitivamente muchas veces no podemos confiar de nuestra perspectiva, ya puede ser que esta esté contaminada.
Por ejemplo, si somos iracundos la perspectiva o forma de ver las cosas siempre va a ser a la defensiva, provocando roces y pleitos constantes ya sea con la pareja, con los padres o con los hijos, si estamos heridos y amargados vamos a ver las acciones de los demás solo como ataques que nos quieren dañar, dificultando así que la relación crezca, si somos personas difíciles, leeremos las conductas de los demás con el objetivo de criticarles en todo, pues para el difícil todos los demás hacen las cosas mal solo él las hace bien. Al fin, nuestro matrimonio y todas nuestras relaciones son lo que somos por dentro. Si uno es difícil, su relación terminará contaminándose y reflejando la eso. Alguien dijo una vez que la relación es un espejo en el cual usted puede verse, no como usted desearía ser, sino como usted es.
Para cambiar esa forma poco sana de ver e interpretar las cosas es importante restaurarnos, sanar, reinventarnos, transformarnos, dejar morir filosofías que no edifican y a nuestro ego, así como el construir cosas nuevas que hace tiempo debimos haber construido para mejorar la vida y así ser más felices.
*Consejero familiar
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