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Llegó el martes 13 y, como es costumbre cada vez que esta fecha aparece en el calendario, el internet se llena de memes, videos en TikTok sobre “malas vibras” y el infaltable consejo de las abuelas: “en martes 13, ni te cases ni te embarques”.
Aunque hoy en día la mayoría de la gente se lo toma con humor y como excusa para hacer contenido en redes sociales, la mala fama de este día no es nueva y surge de una mezcla bastante curiosa entre mitología antigua, religión y costumbres populares.
La fijación con este día no nació en TikTok; viene de un combo histórico de dos elementos a los que la gente les agarró idea desde hace siglos:
Cuando juntás ambas cosas, tenés la fórmula perfecta para la superstición. Incluso existe un término médico real para el miedo irracional a este día: trezidavomartiofobia (miedo irracional, persistente y patológico al martes 13).
Más allá de las historias de terror y las “cábalas” de no pasar por debajo de escaleras o evitar cruzarse con un gato negro, en disciplinas como la numerología la lectura es muy distinta.
Para los expertos en el tema, el 13 no tiene nada de “maldito”. De hecho, lo ven simplemente como un número de cambio, cierre de ciclos y transformación. Al sumar sus dígitos (1 + 3), da 4, un número que en esas teorías se asocia con el orden, la estabilidad y el trabajo para construir cosas nuevas.
Al final, ya sea para reírse de los memes, curarse en salud o simplemente tener un tema de conversación en la oficina, el martes 13 sigue siendo uno de los fenómenos culturales más virales de nuestro calendario.