No prometamos si no podemos cumplir

CONSULTA: Mauricio, la semana pasada prometí a mi esposa que iba a ser más maduro y qué va, fallé, y es que la situación con mi pareja ocupa que yo sea más maduro, pero no logro. ¿Qué será lo que pasa? RESPUESTA: Permítame iniciar con una pregunta, ¿y qué ha hecho para lograr ser más […]

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CONSULTA: Mauricio, la semana pasada prometí a mi esposa que iba a ser más maduro y qué va, fallé, y es que la situación con mi pareja ocupa que yo sea más maduro, pero no logro. ¿Qué será lo que pasa?

RESPUESTA: Permítame iniciar con una pregunta, ¿y qué ha hecho para lograr ser más maduro? Me imagino que la respuesta, como en todos nosotros, sería desearlo, concientizarse de que se ocupa, intentarlo concentrándose intensamente en la idea de madurar. Si es así, lo que está mal es que solo lo intentó, solo lo deseó, pero no lo construyó, déjeme y le explico.
Si uno no es maduro, simplemente no lo es. Aunque quisiéramos serlo, no lo seremos solo porque lo deseamos o lo ocupamos, porque lo que queremos ser no está en lo que pensamos de nosotros mismos sino en lo que somos internamente, y aquello que somos por dentro se verá reflejado en nuestra conducta externa, a esa conducta se le llama fruto. Y no puede provenir un fruto dulce de un árbol amargo.
Si nosotros queremos tener una conducta madura y no somos maduros, entonces no se dará, hay un principio muy claro que dice “para ser, primero debo ser”. Este nos enseña que, si yo hago una promesa a alguien, a mí mismo o a Dios, de que de ahora en adelante voy a ser disciplinado o maduro o más educado, lo más seguro es que voy a terminar frustrado y frustrando a mis seres queridos por no lograrlo.
Porque no me voy a convertir en una persona disciplinada o madura solo porque tenga la buena intención de serlo o porque esté consciente o porque sea una necesidad urgente, debemos entender que esos ingredientes no son suficientes para construir cualquier herramienta emocional que ocupemos para ser mejores.
Lo que ocupamos es ocuparnos, debemos entrar en el proceso de construir eso que no somos para poder serlo, y entonces así nos convertirnos en eso que deseamos, en eso que necesitamos convertirnos.
Debe quedar bien claro que solo lograremos ser maduros y por ende tener una conducta madura como consecuencia si primeramente lo “construimos” en nuestro interior, sé que es un proceso y que tal vez sea difícil pero no resulta imposible.
Va a ser hermoso cuando usted note que ni se esfuerza en tener una conducta madura ya que esta, al ir siendo formada, sale naturalmente como fruto, si usted tomó el tiempo de crear una persona madura, entonces dicha conducta se manifestará naturalmente y sin esfuerzos, sin poses falsas y sin necesidad de actuarla, ahora será real y los demás lo notarán.

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