
Las presiones y los temores quedan a un lado para Emilia Navas, la nueva fiscala general de la República, quien se dispone a encarar el desafío de indagar los hechos delictivos en el país sin importar las figuras que puedan llegar a caer en estos procesos.
Navas, siendo la primera mujer que alcanza la designación de tan alto rango, categóricamente sostiene que “no le debe favores a nadie”, condición que le permitirá trabajar con independencia y firmeza, como lo ha hecho durante estos meses en su designación interina.
Con su nombramiento, asegura, se acabaron las postulaciones a dedo en el Ministerio Público, se abre la puerta a la participación equitativa de hombres y mujeres en puestos de dirección, se generará un nuevo sistema de rendición de cuentas ante la ciudadanía y se trabajará con celeridad en todos los casos que afectan al país.
Un día después de su designación, la Fiscala compartió una entrevista con DIARIO EXTRA, reiterando su compromiso de avanzar bajo la línea de honestidad y probidad.
¿Cuáles son sus prioridades?
-En el plan de trabajo que yo presenté, cuando me hizo la entrevista la Comisión de Nombramientos en la Corte Suprema de Justicia, les expliqué que yo iba a trabajar en tres áreas, que es propiamente en la parte jurídica, que es la atención de casos, estableciendo políticas de persecución penal, -trabajando sin orden de prioridad-, pero, al mismo tiempo, crimen organizado, corrupción y violencia en contra de personas vulnerables. Y luego todo lo que es el talento humano, capacitarlos, especializarlos, y Ley de Carrera Fiscal para asegurar que las personas que trabajen en el Ministerio Público sean idóneas, funcionalmente y éticamente, porque las dos cosas son necesarias y después, todo lo que es la parte de la evaluación del desempeño, que eso ya está en normas y circulares en Corte, pero que no se habían puesto mucho en práctica, pero estamos trabajando para establecer indicadores, para evaluar el desempeño, para poder decidir en qué vamos a mejorar.
Usted realizó un reacomodo de personal. ¿Habrá una segunda parte de esa reestructuración?, ¿hay cosas que se le quedaron a usted que tenga que cambiar?
-Lo más seguro es que sí, porque como estamos reestructurando todo, en el momento que se necesite variar el personal o cambiar la estructura de jefaturas o distribución de labores lo vamos a ir haciendo.
Su nombramiento ha traído muchos elogios, pero también críticas de personal que fue removido, ¿cómo trabajar con el equipo de un exfiscal general que no dio la talla?
-Lo que sucede es que si yo quiero determinado resultado, necesito poner en determinada plaza a una persona calificada para que tome decisiones para mejorar; entonces, las rotaciones todas están justificadas. Es cierto que hay compañeras que no están a gusto con los cambios que se han realizado, utilizando, no solo de la manera que usted dice que lo hicieron, sino que utilizando medios legales, como son demandas laborales, están reclamando que se vuelva a la plaza y a la situación en la que estaban. Eso es un derecho de cualquier persona trabajadora cuando considere que presuntamente se lesionaron sus derechos laborales. Pero nosotros, con ayuda de la Procuraduría y una abogada particular, estamos enfrentando el proceso y demostrando que era mi obligación hacer los cambios porque precisamente tengo que poner a trabajar el Ministerio Público. Su firmeza ha sido reconocida por los ciudadanos. ¿Cómo se mantendrá con ese estilo, independientemente de las presiones que conlleva el puesto?
-Es que ha sido el estilo, no sólo de los últimos seis meses, sino de los últimos casi 30 años, entonces eso es muy difícil que cambie, pero además teniendo conciencia de la responsabilidad que pusieron ayer (el lunes) en mis manos, de dirigir esta institución, me tengo que asegurar que nunca cambie.
Hay un rechazo a los denominados “amiguismos” o cercanías con agrupaciones políticas, que se ha cuestionado también a los magistrados. Usted también ha destacado por no tener nexos partidarios.
-No le debo ninguno de los nombramientos míos, ni interinos ni en propiedad, a nadie. Ni a magistrados ni a fiscales generales ni a personas destacadas en el ambiente político. En ese sentido no tengo que responder ni le debo favores a nadie, por eso puedo actuar en total libertad. Inclusive, aunque ayer (el lunes) la Corte Plena me haya apoyado aprobándome de forma unánime, la objetividad va a privar en las investigaciones de las denuncias que han presentado en contra de ellos y de ellas.
¿Cómo avanza la investigación del Cementazo? ¿En qué otros casos de corrupción está centrada?
-Todos los casos están siendo atendidos, lógicamente estamos corriendo, trabajando con celeridad, los hechos que se cometieron hace años y que hasta hace seis meses empezamos a investigar porque estamos tratando de recobrar la prueba que no se buscó en su debido momento. Pero todas las investigaciones van caminando bien, están siendo atendidas y la idea es que la prueba llegue rápido para tomar una decisión rápida. Y si la prueba demuestra que los hechos no son delito o que alguien no los cometió, tomar la decisión de pedir sobreseimiento o desestimación, pero en forma fundamentada y si hay que formular una acusación, se hace cuando tengamos la prueba que así lo permita.
¿Dónde está el principal foco de desorden a lo interno de la Fiscalía?
-Investigamos los que habían sido cuestionados en forma mediática. Los fiscales adjuntos que llevan casos de corrupción también tenían la obligación, desde hace meses, de revisarlo para ver si estaban siendo bien tramitados. Carlos Meléndez, el fiscal adjunto de Probidad, desde hace seis meses no solo está atendiendo todos los casos mediáticamente conocidos, sino todos los expedientes que estaban en esa Fiscalía para reactivarlos, archivarlos o desestimarlos, sino hay nada que hacer porque sean atípicos, o no se pueda hacer ninguna otra diligencia, pero digamos limpiando en el sentido de tomar decisiones. Es que en los casos de corrupción, los fiscales y fiscalas tienden a no tomar decisión porque es difícil decir ‘aquí no hay nada contra esta persona con fuero o este funcionario público’, o si hay, formular una acusación, porque siempre hay presión. Ahora lo que estamos haciendo es pidiéndoles que tomen decisiones. Si hay denuncias, pero los hechos son atípicos, tenemos que pedir la desestimación, pero pedirla ya. No tener un expediente dos o cuatro años generando una expectativa al denunciante, que cuatro años después dice “¿por qué me la desestiman, si estuvo cuatro años en la Fiscalía?”. Yo lo estoy haciendo en Fiscalía General desestimando lo que hay que desestimar, y también se está haciendo en la Fiscalía de Probidad y todas las territoriales.
Uno de los expedientes que se ordenó analizar es del caso denominado “Laura Hacia el 2010”. ¿Se ordenó una reapertura?
-Ya terminó el análisis y Carlos Meléndez se reúne la próxima semana conmigo para explicarme qué fue lo que encontró.
Usted ordenó la reapertura del caso de Crucitas, ¿qué otros casos ya se han abierto?
-El caso del expresidente Toledo, que ya lo estudiamos, don Carlos Meléndez está trabajando con Soresco, ruta 27, el de la Caja.
¿Cómo están dando abasto con el personal y las horas de trabajo para poder atender todo eso?
-No hay posibilidad de más plazas y no la va a haber en muchos años. Entonces lo que yo hice fue reacomodar. Cogí unas plazas de fiscalías especializadas y territoriales y me las traje a Probidad y otras a Fiscalía General, pero, además de eso, la gente está comprometida trabajando mucho más allá de las 8 horas.
¿Ha recibido alguna presión o amenaza?
-Ninguna.
Tras su designación se especuló para deslegitimarla que se comprometió a no llevar a su final investigaciones…
-Nunca me lo dijeron y no creo que nunca nadie se atreva a decírmelo. Si por alguna razón, alguna investigación termina con desestimación o sobreseimiento es porque o se determina la inocencia de las personas sospechosas o la prueba no da para formular una acusación, pero nunca por favorecer a nadie.
¿Cómo avanza el caso del Infocoop?
-Fue retomado también por don Carlos Meléndez, él hizo varias gestiones para traer elementos nuevos de prueba, estamos esperando a que lleguen. Él se comprometió, al igual que en otros casos, a que cuando la prueba va viniendo él me va informando cómo van los casos.
De los casos que podrían prescribir, ¿podría decir que había una estrategia interna para dejar que los casos llegaran al filo del plazo?
-Yo no lo podría afirmar, además como todavía está siendo investigado a nivel penal y disciplinario, tampoco me podría referir. Lo que le puedo decir es que cuando yo estuve en los casos, con todos mis compañeros y compañeras y se determinó que había riesgos de que alguno estaba cercano a prescribir, se tomaron las medidas. ¿Siente algún anticuerpo a lo interno de la Fiscalía?
-Vamos a trabajar en invitar a todos los fiscales y fiscalas a que trabajen de la mano con nosotros por la institución. Porque yo voy a estar cuatro años y la institución tiene que seguir atendiendo los casos que tiene independientemente de quién esté al frente de la Fiscalía General.
¿Está realizando giras?
-Las empecé desde el mismo octubre, cuando tuve conocimiento que había situaciones que urgían, que había que resolver para que el trabajo fluyera. Es conversar con los adjuntos y adjuntas si hay problemas administrativos que resolver, siempre me acompañó don David Brown, que es el administrador para resolver problemas de hacinamiento, de presupuesto de recursos tecnológicos o de activos y luego, si hay casos en particular, también verlos, si hay algunos que no sabían cómo resolverlos. Si había alguna situación particular, atenderlos. ¿Cuántos expedientes están rezagados?
-Hay casi 1.350 en fiscalías territoriales que tienen que ser resueltos. Son asuntos del 2012 para acá, entonces vamos a empezar con los más antiguos. La meta que yo tengo es que de aquí a cuatro años no exista rezago. Lo que pasa es que, dependiendo de las reformas legales, situaciones de delincuencia que a veces tienen ciclos de casos corrupción, que ahora estamos atendiendo, eran desatendidos porque se desestimaban por falta de conocimiento en la mayoría de casos. No porque fuera malintencionadamente, sino que son fiscales o fiscalas nuevas que no tienen conocimiento de cómo se investiga un delito de corrupción. Ahora hay un compromiso de doña Mayra al frente de la unidad de capacitación, de formar a los fiscales y un compromiso de los adjuntos y adjuntas territoriales de vigilar que las decisiones sean correctas, que estén funcionando bien las desestimaciones, que si van a desestimar revisen que vaya bien fundamentada la gestión, que se involucren un poquito más.