No hay un solo lugar donde estemos seguros

Es lamentable ver cómo nuestra sociedad se enfrenta a cada vez más problemas. No solo de delincuencia, bajonazos, asaltos y temas de narcotráfico, sino que ahora hay que sumarle que los asesinatos están a la orden del día y lo peor de todo: son más violentos.  De todo lo que pasa en nuestro país lo […]

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Es lamentable ver cómo nuestra sociedad se enfrenta a cada vez más problemas. No solo de delincuencia, bajonazos, asaltos y temas de narcotráfico, sino que ahora hay que sumarle que los asesinatos están a la orden del día y lo peor de todo: son más violentos. 

De todo lo que pasa en nuestro país lo más preocupante es que ya no hay un solo lugar donde nos sintamos a salvo, pues ahora vuelan bala a diestra y siniestra sin pensar en quién va a salir perjudicado. 

Antes para resolver un problema o en las luchas de bandas se pegaban un balazo o dos y ahí terminaba la historia, sin embargo, en la actualidad quienes hacen estos trabajos se ensañan de una manera muy cruel, dejando a las víctimas muy mal, en muchas ocasiones quedan destrozadas y desfiguradas. 

Prueba de este ensañamiento es el tiroteo que se presentó en Bar el Nuevo Paveño, que está localizado en Pavas. En la balacera murieron 3 personas y varias quedaron malheridas. 

Cuántas tenían que ver con el problema no sabemos, ya que los gatilleros al parecer llegaron volando bala sin importarle si iban a herir a algún inocente. Prueba de ello fue la cantidad de gente que terminó en el hospital.

Posiblemente lo que se dio en este sitio fue un cobronazo por temas de narcotráfico o pandillas, lastimosamente ya estamos llegando al punto de otros países como Colombia, México y algunos de Centroamérica, donde ahí a cada rato se arman matanzas con el fin de exterminar a los enemigos. 

Lo más preocupante de estos asesinatos es la corta edad que tienen tanto los gatilleros como las personas asesinadas. Crece el número de jóvenes que se ven envueltos por el dinero fácil y todo lo que trae consigo.

Esas tragedias deberían encender las luces de alerta en quienes somos padres de familia, para que busquemos por todos los medios enseñarles a nuestros hijos que quien se mete a jugar con fuego sale quemado, que los temas de drogas son muy delicados, terminan trayendo muerte y dolor para muchos ticos. 

No hay barrio ni lugar que se salve. Un claro ejemplo es la cantidad de homicidios registrados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en la provincia de San José y todo el país. 

Si seguimos así vamos a sobrepasar con creces los muertos del año anterior y los del 2015 fueron bastante sangrientos.

Esperamos que las autoridades busquen una solución porque ahorita vamos a estar como en el Viejo Oeste, en cualquier momento se arma un pleito que termina en balacera. 

Pero también es responsabilidad de todos nosotros que esos decesos se terminen. Debemos denunciar cuando algo no ande bien, sin importar si es el vecino. 

En el caso de los padres es hora de que pongan las barbas en remojo, debe ser muy difícil denunciar a nuestra propia sangre; sin embargo, muchas veces tienen en sus manos evitar las muertes de muchas personas. 

Es momento de que dejen de encubrir a sus hijos porque “pobrecitos, qué pecado que estén en la cárcel”. 

Es justo y necesario que dejen de comer, vivir y darse lujos con dinero de dudosa procedencia. 

Las autoridades deberían analizar cómo trabajan. Nuestro país en lugar de ir cambiando para bien, se está poniendo patas para arriba. Cada día se ven más crímenes. 

Lo peor de todo es que conforme avanza el tiempo, así también lo hacen en voracidad los ajusticiamientos. 

No puede ser posible que cada semana se reporten tragedias. Pasa en nuestras narices y debemos ponerles fin. Ciudadanía y autoridades, pongamos de nuestra parte. Estamos a tiempo de salvar Costa Rica.

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