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Venezuela. (EFE).- En la panadería de una concurrida calle del este de Caracas se encuentra aceite de oliva español, salsa de tomate italiana y chocolates estadounidenses. Está surtida de productos importados, impagables para muchos venezolanos, pero un cartón amarillo advierte en su puerta: \”No hay pan\”.
Varias panaderías que no tienen harina de trigo colgaron esos carteles. Las que aún disponen de sacos de 50 kilos despachan dos barras de pan por consumidor temprano en la mañana, al mediodía y al final de la tarde, lo que genera largas filas.
\”Tenemos los hornos parados\”, declaró el panadero Freddy Vilet, detrás de un mostrador que solo almacena charcutería y galletas. Desde hace un mes no consigue trigo y dejó de elaborar pan salado y dulce. En su local no hay pan para hamburguesas, perros calientes ni emparedados, otras fuentes indican que como no hay harina tampoco hay pastas.
La caída del precio del petróleo, fuente del 96% de divisas de Venezuela, lo ha dejado casi sin recursos para comprar materias primas, provocando una severa carestía de alimentos y medicinas.