NO ES UN VOTO DE APOYO

En un medio digital, sobre la crisis de Venezuela, pude leer: los venezolanos son víctimas de una feroz dictadura. Al venezolano, si no lo mata el hambre, lo mata la criminalidad en las calles o lo mata la represión brutal de las Fuerzas Armadas que reciben órdenes de Nicolás Maduro. Ya es una situación política, […]

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En un medio digital, sobre la crisis de Venezuela, pude leer: los venezolanos son víctimas de una feroz dictadura. Al venezolano, si no lo mata el hambre, lo mata la criminalidad en las calles o lo mata la represión brutal de las Fuerzas Armadas que reciben órdenes de Nicolás Maduro. Ya es una situación política, económica y social totalmente insostenible. La vida ya no tiene valor en Venezuela. Este señor es un dictador y un violador de derechos humanos.

Ante esta cruda realidad que está pasando en esa tierra bolivariana, no solo afecta a ese país, está arrastrando a todos los países de la región a tomar una posición crítica al respecto. Prácticamente existen tres bandos: los de apoyo incondicional al régimen de Maduro (Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua), en la acera del frente tenemos: Perú, México, Argentina, Brasil, Colombia, entre otros, y a la vuelta de la esquina tenemos los petroamigos de las islas caribeñas. Hasta en el campo futbolero algunos deportistas están tomando su posición; Diego Maradona ya se apuntó como soldado de Maduro, bueno, le llovieron epítetos un poco fuertes de otros colegas del fútbol.

Desde la llegada del chavismo al poder, en los últimos 18 años, muchos han emigrado a otros países, se calcula el exilio a más dos millones de ciudadanos, su destino: los Estados Unidos, México, Colombia, España, entre otras naciones. Por otro lado, el cada vez más grave deterioro económico, con una inflación del 720%, según la proyección del FMI para 2017. Para complicar más las cosas, Mr. Donald Trump anuncia la opción militar en Venezuela, esta vez la sacó del estadio, debe ser una broma muy cruel, ya las intervenciones militares pasaron a la historia para la América Latina del siglo XXI, dejemos eso como simples habladurías de Trump, aunque sabemos que lleva años intervenida militar y políticamente por Cuba.

El problema de Venezuela es el problema de toda América, no es por ser un país con una de las reservas de petróleo más grande del mundo, sino por los graves acontecimientos que ahí están pasando, y, para complementar, las elecciones de una Constituyente fraudulentas, eso ha dividido más las opiniones. Venezuela ha logrado, por el momento, el apoyo de los países del ALBA y algunos de Petrocaribe, pero otra gran mayoría está torpedeando su línea de flotación. Nicolás Maduro y su cúpula, el encarcelamiento e inhabilitación de miles de presos políticos, la cruel represión y la instalación de la Constituyente fraudulenta y antidemocrática son las cosas que prácticamente tienen aislado a ese régimen. La crisis en Venezuela no puede resolverse mediante acciones militares, tiene que resolverse por medio del diálogo franco y honesto, pero este exabrupto de Trump no debería ser un voto de apoyo de entregar el país en bandeja de plata al régimen de Maduro. Cuando en Venezuela se estornuda, en otras latitudes, otros se resfrían.