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El ser humano evoluciona aproximadamente hasta los 25 años. El envejecimiento es un proceso biológico y progresivo normal de la vida y es una compleja interacción de factores biológicos y socioambientales, o sea, la unión de la genética y lo adquirido.
El envejecimiento se inicia entre los 30 y 35 años. Se acelera con la menopausia en la mujer y a partir de los 50-55 años en los hombres. El envejecimiento puede iniciarse precozmente o puede ser acelerado cuando el estilo de vida no es saludable y existen problemas de salud, lo cual se agrava con la existencia de una predisposición genética a determinadas dolencias.
Estas personas tienden a una aceleración orgánica y funcional, facilitando la aparición de nuevas patologías y complicaciones.
El envejecimiento y la mayoría de las ECNT (enfermedades crónicas no transmisibles) como algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y degeneración del sistema nervioso están relacionadas con los genes.
Según la teoría genómica, los genes serían los responsables de la duración máxima de la vida. Pero solo el 25 % al 30 % se le puede atribuir a ellos como responsables de nuestra vida. El 70 % le corresponde al medio ambiente, en particular a la ausencia de un estilo de vida saludable, lo que ha sido demostrado por diferentes científicos.
Las personas saludables y que realizan actividad física aeróbica de forma sistemática como parte de un estilo de vida saludable puede ser 5, 10 y hasta 20 años de edad biológica funcional más jóvenes que grupos de personas mayores de igual edad cronológica. También puede ocurrir lo contrario con la aceleración del envejecimiento desde el punto de vista biológico.
Esto se observa a partir de la tercera década de la vida, pero se acentúa más en personas mayores; o sea entre los 60 y 65 años, o más. Las personas que poseen una edad menor en relación con la edad cronológica disfrutarán de una mayor calidad de vida y con una tendencia mayor a la longevidad.
El estrés, la depresión, las radiaciones, la alimentación inadecuada, el alcoholismo y el sedentarismo pueden repercutir negativamente en el funcionamiento de todos los tejidos, pero los más afectados parecen ser el sistema nervioso central, el corazón, los músculos, glándulas endocrinas y la piel.
Con una adecuada estrategia nutricional, médica y un óptimo estilo de vida saludable, podemos combatir el envejecimiento y la discapacidad para disfrutar de una buena calidad de vida, y no estar preocupados por los años que cumplimos, sino cómo los vivimos. La gente alegre, comunicativa que interacciona con otros grupos de personas realizando ejercicio de carácter aeróbico como caminar, nadar, bailar, ciclismo activo o estático, golf, tenis, etc., desarrolla capacidades funcionales tanto físicas como mentales que van retrasando el envejecimiento fisiológico, logrando, entre los 80 y 90 años, tener una gran capacidad para realizar muchas actividades cotidianas sin la ayuda de otras personas. Esto hace que se sientan útiles y llevar un estilo de vida igual a personas menores que ellos.
*Código: 2733
Especialista en Medicina del Deporte
Clínica Adroge
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