
Este 5 de junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Costa Rica vuelve a mirarse en el espejo de los retos que enfrenta en materia ambiental. Los desafíos son múltiples: la contaminación por plásticos en mares y alimentos, el manejo inadecuado de desechos, la protección de la flora y fauna, y la amenaza constante del cambio climático, al cual nuestro país no es ajeno.
Expertos en la materia advierten que, si bien hemos avanzado como nación hasta ser vistos como referente internacional, aún queda un largo camino por recorrer. No podemos darnos el lujo de perder lo que nos ha tomado décadas construir. Y es que la falta de unión interinstitucional representa hoy una amenaza real a la trayectoria ambiental que Costa Rica ha forjado. No debemos olvidar nuestra historia. En los años cincuenta éramos un país altamente deforestado. Gracias a la visión de generaciones pasadas, hoy albergamos cerca del cinco por ciento de la biodiversidad mundial, con más de 94 mil especies registradas. Nuestro pequeño territorio de 51.100 kilómetros cuadrados cuenta con 169 áreas protegidas, que representan el 26 por ciento de la superficie nacional, un logro que pocos países pueden exhibir.
“Este día no es solo para conmemorar, sino para actuar. Sigamos la senda que marcaron nuestros abuelos y los políticos visionarios de antaño”
Pero ese legado no se sostiene solo. Los plásticos que invaden nuestros océanos, los residuos que saturan los ríos, la presión sobre nuestros bosques y el tráfico ilegal de especies son amenazas concretas que requieren de un esfuerzo colectivo. Aquí es donde todos los sectores deben comprometerse: el sector público, el privado y la sociedad civil.
Este día no es solo para conmemorar, sino para actuar. Sigamos la senda que marcaron nuestros abuelos y los políticos visionarios de antaño. Vigilémosla, cuidémosla y reforcémosla, para que Costa Rica siga siendo un ejemplo de conservación, no solo para el mundo, sino para las generaciones que vienen.