Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Solo en 2024 se reportaron 300 denuncias por acoso escolar en San José
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) alertó sobre el incremento de casos de acoso escolar y recordó que, según la legislación vigente, los menores de 12 años en adelante pueden ser penalmente responsables por sus acciones. Gerardo Gutiérrez, jefe de la Sección Penal Juvenil, detalló en conferencia de prensa que el año pasado se recibieron cerca de 300 denuncias por acoso escolar en la provincia de San José, la mayoría por amenazas personales.
“Lo más común es que atendamos contravenciones, que son delitos menos graves, especialmente amenazas personales. En muchos casos, dentro de los centros educativos se toman como bromas frases como ‘te voy a esperar a la salida’ o ‘voy a hacerte daño’, pero estas pueden tener consecuencias legales”, explicó Gutiérrez.
Si las amenazas involucran a más de una persona, el caso deja de ser una contravención y pasa a considerarse una amenaza agravada, lo que conlleva sanciones más severas.
Bullying y penalización
Gutiérrez subrayó que cualquier acto de acoso escolar está tipificado en la ley y puede derivar en sanciones. “Antes se creía que eran bromas dentro del centro educativo, pero ahora esto es un delito. Toda persona mayor de 12 años es penalmente responsable. Incluso lanzar un objeto, como un borrador, puede considerarse una contravención”, advirtió.
El investigador destacó que el uso de redes sociales ha generado nuevas formas de acoso. La publicación de imágenes sin consentimiento, memes ofensivos o burlas sobre características físicas pueden constituir contravenciones. “Si el perfil de la persona afectada es público, se puede considerar como difusión o divulgación de imagen sin consentimiento”, explicó.
Un caso con consecuencias
Entre los incidentes reportados, Gutiérrez mencionó un caso donde un estudiante le arrebató la gorra a otro. Al reclamarla, ambos discutieron y la situación escaló hasta que uno de ellos le propinó una patada en la cabeza a su compañero, dejándolo inconsciente.
“El mensaje para los jóvenes es claro: dentro de los centros educativos existe una línea muy delgada entre el acoso escolar y cometer un delito”, concluyó el investigador.